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Foro asuntos de vida: ¿Dejamos la política fuera de la Iglesia?

 

¿Dejamos la política fuera de la Iglesia?

Richard M. Doerflinger

18 de enero de 2013

Pronto las parroquias en todo el país distribuirán tarjetas para ayudar a los católicos a comunicarse con sus representantes electos en el Congreso. Esta campaña Proyecto Vida y Libertad instará al Congreso a asegurarse de que los contribuyentes no estén obligados a subsidiar abortos, y las personas e instituciones católicas (y de otras religiones) no estén obligadas a violar sus convicciones morales y religiosas cuando brindan o adquieren atención médica.

En el pasado, los obispos de los Estados Unidos han viso la necesitad de patrocinar esta clase de campaña en tiempos de necesidad urgente.Los hechos que dan origen a esta campaña incluyen un mandato federal que obliga incluso a muchas instituciones católicas a incluir la esterilización femenina como así también las drogas y dispositivos anticonceptivos y abortivos en sus planes de salud, y nuevas tendencias que obligan a las agencias y profesionales de atención de la salud católicos a dejar de atender a los necesitados, o a comenzar a violar su conciencia que le dicta respetar la vida humana.

Como en el pasado, algunos párrocos y fieles pueden reaccionar ante esta invitación con incomodidad, diciendo que "los políticos deberían permanecer fuera de la Iglesia".

La preocupación tiene una parte de verdad.La Iglesia no debe dejarse devorar por la política partidista.En los tiempos de elecciones, las diócesis católicas urgen a sus fieles a no distribuir "tarjetas de puntuación para votantes" de grupos externos que tratan de conseguir votantes a favor o en contra de un candidato.Y en muchas cuestiones políticas, la Iglesia no alega tener una posición establecida o ser un experto en los detalles.

Sin embargo, muchos debates de políticas nos dan la oportunidad de trascender la mera "política", de elevar los principios morales que deberían ayudar a guiar a una resolución a dichos debates.Por ejemplo, los obispos apoyan una campaña de tarjetas electrónicas que insta al Congreso a emprender una reforma integral de la inmigración, y ofrece las prioridades básicas del tratamiento justo y compasivo de las familias inmigrantes (www.justiceforimmigrants.org/index.shtml).

Las cuestiones de libertad religiosa y derechos de consciencia presentan una dimensión adicional.Aquí no estamos hablando de que la Iglesia se inmiscuye en la esfera política.En cambio, las fuerzas políticas se han inmiscuido en la vida de los católicos y las organizaciones eclesiales, reemplazando los valores de la Iglesia con su propia ideología secular.Algunos dirán que la Iglesia debería dejar la política en paz y concentrarse en enseñar el Catecismo y servir a los necesitados, pero ¿qué pasa si una iniciativa política dice que la Iglesia no puede cumplir el Catecismo, incluso en sus propias instituciones?¿Qué sucede si dice que una agencia de la Iglesia no puede servir a las personas necesitadas sin tener en cuenta la fe de esas personas, porque entonces no será lo "suficientemente religiosa" para eximirla de un mandato de proporcionar fármacos y procedimientos que son inaceptables moralmente?¿Qué sucede si dice que su prójimo, una enfermera católica devota, no tiene derecho a ganarse la vida porque se rehúsa a ayudar a realizar abortos?En ese punto debemos oponernos, o no tendremos dónde ir con nuestra fe excepto los recovecos ocultos de nuestra propia mente.La "política" de una clase especialmente intolerante controlará todo lo demás.

Jesús dijo: "Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios". En su misa de octubre de 2011 dedicada a la Nueva Evangelización, el Papa Benedicto recordó un comentario en este texto realizado por un cristiano anónimo de los primeros tiempos: "La moneda del César es oro, la de Dios es la humanidad…. Por tanto, da tu riqueza material al César, pero reserva a Dios la inocencia única de tu conciencia, donde se contempla a Dios". De vez en cuando, podemos recordarle al César que no le debemos nuestra alma.


Richard M. Doerflinger es subdirector del Secretariado de Actividades Pro-Vida de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos. Para más información sobre el Proyecto Vida y Libertad, visite www.nchla.org.



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