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Preguntas Típicas de los Padres de Familia

 

¿Cuál es el papel de los padres para fomentar las vocaciones?

En última instancia usted los ama y apoya. La gracia que Dios da a los padres es lo que mejor alimenta y apoya a la persona joven. Lo más importante es que siempre piense primero en su hijo o hija. Continúe teniendo altas expectativas de él o ella.

¿Cómo pueden los padres hablar de vocaciones de la Iglesia, cuando todo lo que saben es la experiencia personal de la vida matrimonial?

Los padres pueden hablar con sus hijos sobre la importancia de descubrir cual es el propósito de Dios en sus vidas. Puede ser útil para ellos escuchar cómo descubrió usted su llamada vocacional al matrimonio. Como católicos, cada uno de nosotros tiene la responsabilidad de aprender acerca de cada vocación para que podamos apoyar a otros. Los padres deben conocer y entender cuales son las vocaciones de la Iglesia, así como la del matrimonio y la vida de soltero. Algunos recursos para hacer esto es tener contactos personales con los sacerdotes y hermanas, leer lecturas de las vidas de los Santos, leer literatura sobre las vocaciones de la Iglesia, y utilizar sitios Web como éste.

¿Cómo debo reaccionar si mi hijo o hija me habla de ser sacerdote, hermana, o hermano religioso?

Si esto no ha sucedido todavía, tal vez debería preguntarse cómo usted o su cónyuge podría reaccionar. ¿Sería un choque emocional? ¿Sería una preocupación? ¿Tendría escepticismo? ¿Sería un sueño hecho realidad para usted, o su peor pesadilla? Conociendo y entendiendo sus propios sentimientos y las razones de ellos, es un paso importante para saber cómo responder a su hijo o hija. La gran mayoría de los adolescentes de hoy piensan que si les dijeran a sus padres que están “simplemente pensando” sobre el sacerdocio o la vida religiosa, sus padres se opondrían totalmente a la idea, se reirían de ellos, o simplemente no los tomarían en serio.

La vocación es simplemente una llamada de Dios. Dios nos da a cada uno de nosotros una vocación y nos ha bendecido con ciertas habilidades y talentos. Algunos de nosotros estamos llamados a ser casados. Otros están llamados a ser solteros. Y otros están llamados al Sacerdocio o a la Vida Religiosa. Una vocación no es mejor que otra. Esperamos que si su hijo o hija presenta un interés en la vida religiosa o el sacerdocio usted le dará el apoyo y el aliento que necesitan.

Me acabo de enterar que mi hijo o hija ha tomado la decisión de entrar en un seminario o comunidad religiosa ¿Por qué no ha hablado conmigo?

Trate de no sentirse ofendido o herido si su hijo o hija no ha confiado en usted hasta ahora. A menudo, los hombres y mujeres que muchas veces consideran una llamada vocacional al sacerdocio o a la vida religiosa, quieren mantener esta información en forma confidencial de la gente más cercana a ellos, hasta que se encuentren dispuestos a hablar de ello. Tenga la seguridad de que su hijo o hija necesita y desea su apoyo y aliento. De hecho, su hijo o hija valora más su apoyo como padre, que el apoyo de cualquier otra persona en su vida.

No somos una familia muy religiosa. ¿De dónde proviene esta vocación?

Algunos padres se sorprenden cuando su hijo o hija da noticias de discernimiento para servir a la Iglesia porque no son una familia religiosa. Mientras que la fe, el culto y planes profesionales están a menudo influenciados por las prácticas familiares y expectativas, una vocación para servir a la Iglesia es un llamado de Dios, el autor de toda la vida. Esta llamada a una vocación al servicio de Dios es intensamente personal. Aunque su hijo desea discernir su llamada con gran atención y fidelidad, usted no está obligado a modificar sus prácticas religiosas a menos que usted desee cambiar. Sin embargo, su hijo seguramente se beneficiará mucho de su apoyo durante el proceso de discernimiento.

Si yo hubiera proporcionado a mi hijo un mejor modelo sobre mi matrimonio ¿él o ella hubiera elegido la vocación del matrimonio?

Algunos padres han expresado su remordimiento porque piensan que si ellos hubieran ofrecido un modelo matrimonial más funcional y demostrado más amor a su conyugue, tal vez su hijo o hija hubieran elegido una vocación al matrimonio en lugar de seguir una vocación para servir al pueblo y a la Iglesia de Dios. Muchas veces se adopta una actitud de que "Es mi culpa de que mi hijo este discerniendo una vocación al sacerdocio.” Esta preocupación, es muy rara vez una realidad y este sentido de culpabilidad debe ser abandonada.

Aunque, un modelo amoroso de la vida matrimonial en el hogar es muy beneficioso, existen varios modelos saludables de matrimonio presentes en las vidas de niños y adultos jóvenes, entre ellos se pueden nombrar los que existen entre los vecinos, la familia inmediata, los feligreses, los entrenadores y los profesores. La vocación llega a una persona joven en forma de una llamada personal de Dios y nunca debe ser vista como una última o única opción debido a una limitación de posibilidades.

¿Cómo debo ayudar a mi hijo o hija mientras él o ella discierne?

Esta es una ansiedad muy común. En muchos otros momentos durante la vida de su hijo, usted se ha sentido preparado para ofrecer consejos sólidos basados en sus propias experiencias pasadas. Sin embargo, como las vocaciones al sacerdocio o a la vida consagrada son llamadas únicas, usted puede sentir que no se encuentra calificado para ofrecer consejos útiles. Una de las preguntas útiles que usted puede hacer es, "¿Qué puedo hacer para ayudarte y apoyarte? esta pregunta simple es significativa para su hijo o hija. Es una señal adicional de su amor incondicional como padres.

La oración, por supuesto, ayuda. Escuche sin juzgar ni criticar y asegure a su hijo o hija que, independientemente de la decisión que tome, usted lo amará y aceptará. No trate a su hijo de una manera diferente, y sea honesto con él o ella sobre sus preocupaciones e inquietudes acerca de una vocación. Otra pregunta útil que asegurará que su hijo o hija sientan su respeto en el proceso de discernimiento y de su privacidad con respecto al conocimiento público es la siguiente."¿Es tu discernimiento sobre una vocación algo que quisieras mantener por el momento en una forma confidencial?”

Me preocupa que mi hijo o hija no tenga los talentos necesarios para servir a la Iglesia.

Estas mismas preocupaciones se expresan habitualmente entre los mismos individuos que se encuentran en el proceso de discernimiento, y usualmente se atribuyen a ciertos temperamentos o fallas personales. El sacerdocio y la vida religiosa requieren un alto nivel de habilidades y madurez psico-sexual. Sin embargo, no están reservados solo para "los perfectos". Si cada joven que sintiera el movimiento en su corazón para servir a la Iglesia esperara hasta que se sintiera completamente digno de comenzar su discernimiento, podría ser que no tuviéramos ningún sacerdote. Una verdadera vocación no se mide por los sentimientos de dignidad, sino por un deseo de responder a la llamada de Dios para servir a la Iglesia como un discípulo de Cristo.

Los programas académicos y de formación ofrecidos en el seminario y en las comunidades religiosas buscan desarrollar las habilidades naturales y destrezas para remediar las debilidades o deficiencias de los candidatos. Sin embargo, la acción más importante que los padres pueden tomar antes de llegar a esta fase del proceso de discernimiento, es alentar a su hijo o hija a ser fiel a la llamada de Dios.

¿Es normal que mi hijo o hija sienta duda y fe en todo el proceso?

Sí, la duda y la fe son parte del proceso de discernimiento y preparación para una vocación; hacerse preguntas es normal y la duda es parte del ser humano. Tener dudas acerca de la propia capacidad y dignidad va a suceder. Pero tenemos que darnos cuenta que es la gracia de Dios que lleva a cabo el cambio en nosotros y que lo hace posible. Nosotros debemos entender que naturalmente en algunas ocasiones, por nuestra propia emoción nos movemos hacia delante y, a veces, tenemos que conscientemente colocar un pie delante del otro.

¿Qué pasa si mi hijo o hija cambia de opinión? ¿Qué pasa si mi hijo deja el seminario antes de su conclusión?

El discernimiento es un proceso continuo. Convertirse en un candidato en una diócesis o comunidad religiosa no significa que su hijo o hija está obligado a ser sacerdote, hermana religiosa o hermano religioso. Los directores de la formación le ayudarán a su hijo o a su hija a discernir si esta opción es buena para ellos. Su hijo o hija pueden decidir que están llamados a servir a la Iglesia de una manera diferente, como seguir la vocación del matrimonio y criar a sus hijos o seguir la vocación de laico soltero. La oración y la reflexión les ayudarán a desarrollar un mejor entendimiento de la llamada de Dios.

Es posible que su hijo pudiera pasar tan sólo cinco días o hasta cinco años en el seminario y discernir que una vida totalmente enfocada al servicio de la Iglesia no es para él. No hay nada vergonzoso en retirarse de un programa de formación para el sacerdocio por esta razón. El tiempo empleado en la formación no debe ser considerado como una pérdida de tiempo. Durante este tiempo de discernimiento su hijo habrá crecido en santidad, desarrollado una conciencia de lo que debe hacer, y habrá obtenido la madurez personal a través de todo el proceso de discernimiento y formación.

¿Quién paga por todo esto?

Cada comunidad religiosa y diócesis establece sus propias políticas financieras relativas a sus candidatos. Normalmente, se espera que los candidatos de una comunidad religiosa cubran el costo de su matrícula, alojamiento y comida, y otros gastos relacionados, hasta que se profesen los votos. Las diócesis suelen ayudar a sus seminaristas a cubrir parcialmente sus gastos. Por lo tanto, para los candidatos de las comunidades religiosas y diócesis, hay una disponibilidad de becas, préstamos y subvenciones. Una falta de recursos financieros no debe impedir que alguien responda a la llamada de Dios a la vida religiosa o al sacerdocio. Hable con su director de vocaciones diocesano para aprender más al respecto.

¿Los sacerdotes y hermanas religiosas permanecen conectados a sus familias?

Sí, los sacerdotes y hermanas religiosas continúan apoyando a sus familias y también reciben el apoyo de los miembros de sus familias. Ellos visitan a sus miembros de la familia y participan en las celebraciones y eventos familiares. Muchas familias encuentran incluso un vínculo más fuerte, entre hijos y hermanos que han elegido una vocación relacionada con la Iglesia. En una forma única, la parroquia y la comunidad también se convierten en una gran familia para ellos.

Si el discernimiento de su hijo lo lleva a entrar al seminario, su salida será muy similar como cuando un hijo sale de la casa para asistir a la universidad o alistarse en el ejército. Habrá un período inevitable de transición para todos los miembros de la familia. Si un hijo entra en el seminario para estudiar para el sacerdocio, lo más probable es que visite su casa durante las fechas de Acción de Gracias, Navidad y las vacaciones anuales de verano. Durante su formación en el seminario, se les anima a los candidatos a mantener y desarrollar las relaciones familiares a través de visitas ocasionales y una frecuente comunicación.

Me preocupa que mi hijo o hija vaya a sentirse solo viviendo un estilo de vida célibe.

Hay una diferencia entre vivir solo y sentir soledad. Una vida de celibato puede ser una vida feliz. Momentos de la soledad son necesarios para la oración, la reflexión, la preparación de homilías, y el descanso. Sin embargo, ninguna vocación es inmune a la soledad; todo ser humano tiene algunos momentos de soledad, si él o ella es casada, soltera, sacerdotes o religiosos. Los sacerdotes y los religiosos deben estar siempre atentos para mantener relaciones saludables con familia, amigos, hermanos sacerdotes, feligreses, y / o otros miembros de su comunidad religiosa, así como disfrutar de actividades recreativas.

Estoy triste porque nunca seré un abuelo o tendré una nuera o yerno.

Esta es una respuesta común de los padres, pero, de hecho, no hay garantías de que usted tendría una nuera o yerno si su hijo no hubiera entrado al sacerdocio o la vida religiosa. Aunque la presencia de nietos ofrece mucha alegría, cada padre desea, más que nada, que su hijo o hija viva una vida feliz y satisfecha. Si Dios está llamando a su hijo o hija a servir a la Iglesia como un sacerdote o una persona religiosa consagrada, la satisfacción, la felicidad y la santidad de la vida sólo se realizarán respondiendo fielmente a esta llamada. La Iglesia reconoce con gran respeto y aprecio el sacrificio de los padres. Confiamos en que Dios les bendiga con abundancia, de muchas maneras que ahora ustedes no pueden comprender, a través de la felicidad de su hijo o hija.

 

(Traducido por la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos)



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