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Preocupaciones de los Padres

 

No quiero que mi hijo se sienta solo.

Como sacerdote, su hijo va a dejar de tener las comodidades de una esposa y una familia para entrar en una relación más profunda con Dios y el compromiso de servir a la comunidad. Tendrá el apoyo de sus hermanos en Cristo y relaciones espirituales con los miembros de su parroquia. Sus responsabilidades le presentarán desafíos y serán extremadamente importantes para el pueblo al que sirve. Cada semana, un sacerdote entra en las vidas de decenas de feligreses durante los momentos más importantes de sus vidas; en el bautismo de un niño recién nacido, en la absolución de décadas de pecados de alguien que no se había arrepentido previamente, en la consagración y la distribución de Nuestro Señor en la Sagrada Eucaristía, en el intercambio de votos matrimoniales ante Dios, en la unción de los enfermos y en el funeral de algún miembro de la Iglesia. Porque es "sacerdote", él representa a la persona de Jesucristo, el sacerdote es una parte central de las vidas de los feligreses en estas ocasiones preciosas. Al decir las Oraciones Diarias del Sacerdote y celebrando la Misa todos los días, donde Cristo se hace realmente presente en la Sagrada Eucaristía, el sacerdote está en contacto constante con nuestro Dios y Salvador, Jesucristo.

¿Será feliz y se sentirá realizado sin familia?

Cuando Dios llama a alguien a una vocación específica, como el sacerdocio, le corresponde a esa persona aceptar o no aceptar la llamada. Dios no fuerza, él sólo llama. Pero, como muchos sacerdotes dicen, si el Señor quiere que un hombre sea un sacerdote, tendrá una vida más feliz y satisfecha de la que de otra forma podría llevar. Después de todo, Dios es la fuente de toda alegría y realización duradera.

Queremos que tenga éxito.

Si usted mide el éxito por el dinero, los niños, u otros objetivos comunes de una vida secular, entonces, en sus ojos su hijo no tendrá éxito. Si usted mide el éxito a través de los ojos de su hijo, su deseo de responder a la llamada y conquistar los desafíos de llevar una vida en Cristo, y sirviendo a la gente para encontrar lo mismo, entonces ustedes estarán en la misma página, podrán ver las mismas posibilidades. El sacerdocio es una vida muy poco común y muy pocos hombres son bendecidos con la llamada y las habilidades para servir al Señor en esta capacidad. Un sacerdote tiene un papel indispensable. En los sacramentos, Cristo actúa a través de sus sacerdotes y proporciona las gracias necesarias para alcanzar el cielo: es el sacerdote que da la absolución por el pecado, es el sacerdote que consagra la Sagrada Eucaristía, es el sacerdote que unge a los enfermos y a los que están muriendo. En pocas palabras, es el sacerdote, en nombre de Cristo, que prepara el alma para la muerte y la vida eterna. Los éxitos de un buen sacerdote reverberan a través de toda la eternidad, mucho después de que se haya terminado este mundo.

Queremos nietos.

Los nietos son una bendición, no se puede negar eso. Y, entrando al sacerdocio significa que su hijo no tendrá ningún hijo biológico. Esta es, sin lugar a dudas, el sacrificio que como padres deberán hacer para apoyar a su hijo como un sacerdote. Reflexione, sin embargo, sobre el impacto de gran alcance que un sacerdote dedicado tiene sobre la gente que encuentra, y sobre el valor de aceptar la voluntad de Dios en su vida, aun cuando esta pueda ser difícil. La vida de un sacerdote es una vida de sacrificio, porque es la vida de nuestro Señor. Los padres de un sacerdote también harán sacrificios en esta vida para gloria de la vida eterna, porque su vida es como la de la Virgen Santísima. Pídale a María que ore por usted, para que le de la sabiduría y comprensión, mientras su hijo discierne cual es la voluntad de Dios en su vida.

 

Cortesía de la Arquidiócesis de Cincinnati

(Traducido por la Conferencia de Obispos Católicos Norte Americanos)



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