El jóven adulto
¿Quiénes Son Los Jóvenes Adultos?
Como mencionamos en nuestra dedicatoria, consideramos jóvenes adultos a
las personas comprendidas entre dieciséis y treinta y nueve años de
edad; solteros, casados, divorciados o viudos; y con o sin hijos.9
A estos jóvenes se les encuentra en toda ocupación o profesión y viven
en las muchas comunidades que conforman nuestra sociedad—desde las áreas
rurales hasta los pueblos pequeños y las populosas áreas
metropolitanas. Ellos provienen de diversas realidades culturales,
étnicas, educacionales, vocacionales, sociales, políticas y
espirituales. Esta diversidad se refleja en el gran número de personas
procedentes de muchas naciones que vienen a este país y cuya edad
promedio está entre los dieciséis y los veinticinco años.10
Estos jóvenes adultos han crecido con la música, la televisión, y la
rápida explosión de la informática y la tecnología. Esta generación es
califi-cada por algunos científicos como la primera generación
verdaderamente expuesta a la multi-difusión y al multiculturalismo.
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Esta generación vive en una sociedad en donde el potencial individual
para el éxito depende del acceso a la tecnología. Más que otras
generaciones, esta siente la creciente brecha entre aquellos que tienen
acceso a los recursos y los que no lo tienen debido a su pobreza, falta
de escuela o a la discriminación.
Los jóvenes adultos emprenden muchas tareas en su continuo desarrollo, crecimiento y madurez.
12
Muchos empiezan a sentir su autonomía y descubren nuevas funciones
dentro de la familia, el trabajo, la sociedad y la Iglesia, cuando
empiezan la universidad o su primer trabajo, o cuando se casan. Hoy día,
muchos jóvenes adultos alargan las etapas de transición. Se demoran más
en casarse; esperan más tiempo para tener sus hijos; las distancias
geográficas son más grandes; y es común tener una segunda o tercera
carrera. Algunos de ellos vuelven a encontrarse solos después de una
separación, divorcio o por el fallecimiento de su pareja. Algunos tienen
que criar a sus hijos sin un cónyuge. Cuando todos estos factores se
toman en consideración, es fácil entender por qué muchos jóvenes adultos
piensan que la vida actual es diferente. Los buenos pastoralistas
prestan mucha atención a estos asuntos.
Tareas De Los Jóvenes Adultos
Durante nuestras reuniones, los jóvenes adultos manifestaron muchas de
sus preocupaciones, las cuales pueden ser agrupadas en cuatro áreas
principales: identidad personal, relaciones, trabajo y vida espiritual.
Mientras que estas preocupaciones no son nada nuevas para estos jóvenes
adultos, la vida actual es diferente por dos razones: estas tareas son
emprendidas dentro de un tiempo más largo—para algunos, hasta que llegan
a los treinta y tantos años; además sienten la falta de una familia y
de instituciones cívicas y pastorales que los apoyen.
1. Desarrollar una identidad personal
Mientras que los individuos adquieren madurez a lo largo de la vida, van
viviendo una serie de nuevas experiencias que influyen en el desarrollo
de su identidad personal. Estas experiencias nuevas incluyen el
trabajo, las relaciones cambiantes con su familia original, la madurez
continua de su fe o de "sentirla muy suya", la partida del hogar
familiar y hasta posiblemente, la mudanza a otra área, la afirmación de
su identidad cultural y étnica y el inicio de nuevas relaciones en el
trabajo, el hogar o la universidad. Muchos jóvenes adultos, por primera
vez, conocen personas de diferente fe, diferentes valores, culturas y
orientación sexual. Cuando los adultos jóvenes se ven frente a esta gran
variedad de personas, muchas veces sienten que sus valores y creencias
son puestas a prueba.
Durante este tiempo, los adultos jóvenes también aprenden a cumplir con
sus tareas y a trabajar independientemente, a vivir dentro de cierta
interdependencia y sentirse cómodos cuando piden ayuda a otros y de
escoger y poner en práctica los valores que dan sentido a la vida.13
Hoy en día, explorar y desarrollar la identidad étnica de uno es algo
muy importante. Aunque una identificación propia es muy buena para toda
persona, es de particular importancia para los recién llegados y para
aquellos nacidos en Estados Unidos que pertenecen a una tercera o cuarta
generación. Esto significa que uno debe sentirse a gusto con su cultura
de origen y debe entender su historia.14 Se trata de alcanzar un balance entre el grupo étnico de cada uno y la cultura en general.
Como mujer soltera de veintitantos años, me encuentro trabajando y
viviendo en una sociedad en donde, por una variedad de razones, la
familia y la comunidad se valoran cada vez menos. Los factores como el
divorico, el temor a personas desconocidas, los aprietos económicos, la
violencia y la incertidumbre en el mercado laboral - lo cual significa
usualmente tener que irse a otro lugar - se han combinado para
presentarnos un ambiente social lleno de separación y división.
Elizabeth Sheehan, Mumford, New York
2. Cultivar Relaciones
La mayoría de los jóvenes adultos, experimentan cambios en sus
relaciones. Se profundizan las amistades que ya se tienen y se pueden
forman unas nuevas dentro de un grupo más diverso de personas. Al mismo
tiempo, se va creando un nuevo orden dentro de las relaciones
familiares, integrando la sexualidad en sus vidas, y escogiendo un
estilo de vida permanente, como el matrimonio o una vocación al
sacerdocio, al diaconado o a la vida religiosa.
Haciendo nuevas amistades y creciendo en intimidad
Las amistades que los jóvenes adultos formaron durante la adolescencia
usualmente cambian. Algunas se profundizan más y otras van
desapareciendo. Al mismo tiempo, se van formado nuevas relaciones dentro
de comunidades étnicas y centradas alrededor de las actividades
eclesiales, pasatiempos, deportes, trabajo o escuela. Muchos jóvenes
adultos con hijos pequeños hacen amistad con los padres de otros niños
pequeños, ya sea por medio de actividades escolares o comunitarias, por
lo tanto, formando pequeñas comunidades a fin de apoyarse e intercambiar
información. Algunos jóvenes adultos solteros hacen amistad en el
trabajo, la iglesia o el club de gimnasia mientras que otros manifiestan
sentir el dolor de la soledad en medio de la multitud. Estos jóvenes,
para quienes no es fácil rodearse de amigos y familiares, luchan contra
la soledad.
Cultivando relaciones multiculturales
Los jóvenes van encontrando nuevos retos cuando hacen amistad con
personas de otras culturas. Mediante estas experiencias, ellos buscan
entender su propia cultura, a la vez se vuelven más sensibles a la
diversidad de culturas que los rodean. Por medio de estas amistades se
empiezan a romper las barreras que alejan una cultura de otra y que
crean divisiones entre las personas. Como resultado, van disminuyendo
los prejuicios y la discriminación y va aumentando la comprensión y la
compasión. Las personas pueden integrar consciente y libremente los
elementos de su cultura de origen a la cultura predominante, logrando
una nueva visión basada en un sistema coherente de valores y creencias.15
Como madre de un hijo y de una hija que
están entrando en la edad adulta, sé que el amor es más de lo que yo
les puedo decir con palabras...es más bien lo que hago, y lo que les
muestro...Sé que el amor de los padres toma nuevas formas y una nueva
presencia durante este periodo de sus vidas...
Carolyn Adrian, Victoria, Texas
Orden nuevo en las relaciones con la primera familia
La relación que los hombres y mujeres jóvenes tienen con sus padres se
convierte en una relación más adulta. Mientras que estos cambios señalan
un orden nuevo dentro de la familia, siempre será cierto que, "la
familia y el hogar son los lugares donde aprendemos a entender quiénes
somos. Es la familia la que más nos enseña sobre nosotros mismos. La
familia es la primera escuela y el primer laboratorio en donde se
transmite la cultura, y se van pasando los va-lores y tradiciones, en
donde se planta la semilla de la fe y la proclamación de la Buena
Nueva".
16 Muchos jóvenes, que en su adolescencia buscaron su
independencia y una cierta distancia de sus padres, empiezan a
apreciarlos de una mane-ra nueva—como modelos a imitar, como mentores y
como amigos. Otros deben enfrentar y eliminar patrones destructivos de
comportamiento familiar que fueron el resultado del abuso de los
narcóticos, u otros abusos, durante su niñez y adolescencia. Inclusive,
algunos adultos se convierten en el sostén económico y emocional de sus
padres.
Muchos jóvenes luchan con las tensiones que existen por diferencias
entre la cultura contemporánea y la herencia cultural de sus familias.
Los jóvenes adultos de diversas culturas tienen "perspectivas,
tradiciones y valores distintos y singulares, relacionados a la familia y
a la vida familiar",
17 que desean conservar. Debido al
proceso de aculturación, esto puede resultar en pugnas entre
generaciones sobre cuáles tradiciones se van a conservar y cuáles
adaptar o combinar.
18
Uno de mis sueños es que, tanto padres como
hijos, se conviertan en mejores amigos, compartiendo más y
comunicándose mejor dentro de un clima de confianza, participando en la
vida de la Iglesia y creando una comunidad más cristiana. Todos podemos
dar testimonio del Cristo vivo.
Eduardo Pincena, Texas
Integrando la sexualidad en la vida
Al relacionarse con otros jóvenes y profundizar esas relaciones, los
jóvenes buscan integrar la sexualidad en sus vidas. Ellos buscan
discernir sobre cómo sus valores y creencias religiosas deben orientar
sus decisiones respecto a la sexualidad. Debido a la práctica
generalizada del coito no-conyugal, de vivir juntos antes del matrimonio
y del abuso sexual, muchos de ellos expresan su preocupación sobre la
forma de mantener una actitud positiva y una sabiduría cristiana en lo
que se refiere a la sexualidad.
Escogiendo el matrimonio
Cuando son jóvenes, muchos hombres y mujeres se casan y empiezan una
familia. Muchos recién casados hablan de esperar para empezar una
familia a fin de profundizar más su relación como pareja, encontrar
trabajo o estar mejor establecidos económicamente. Algunos nos
manifiestan que valoran a los niños, pero temen traerlos a un mundo
marcado por mucho sufrimiento y maldad. Los matrimonios de diferentes
culturas enfrentan los desafíos propios al tratar de identificar las
tradiciones y costumbres que van a seguir y de decidir en qué forma van a
criar a sus hijos.
Otras parejas se preocupan por la estabilidad matrimonial en una
sociedad en donde casi la mitad de los matrimonios terminan en
separación o divorcio. han vivido el divorcio de sus padres, abuelos,
hermanos o amigos, y saben que esta experiencia es muy dolorosa y toman
muy en serio el matrimonio. Otros hablan sobre los desafíos que
representa criar hijos como madre o padre solteros. Otros comparten su
dolor de estar separados de una comunión plena con la comunidad eclesial
ya que se han vuelto a casar o se encuentran en una relación que no es
reconocida por la Iglesia.
La vida soltera
Otra diferencia que hay en la vida de los jóvenes de hoy es que existe
una cantidad de hombres y mujeres que se mantienen solteros toda la
vida. Para algunos, ésta es una decisión consciente a fin de concentrar
sus vidas en sus carreras o de dedicarse a servir a los demás mediante
el servicio comunitario. Otros se quedan solteros pues no encuentran una
pareja compatible. La experiencia puede ser muy dolorosa, pero también
puede llevar a la persona soltera a un mayor grado de madurez.
Los jóvenes adultos solteros tienen necesidades e intereses muy
diferentes de aquellos que están de novios o que están casados, con o
sin hijos. Estas mujeres y hombres solteros se esfuerzan por identificar
aquello que da significado a sus vidas de una manera diferente de
aquellos que están casados o tienen una vocación religiosa. Es muy
importante la búsqueda de relaciones cercanas y de participación en
grupos o comunidades pe-queñas con personas afines. Los jóvenes adultos
establecen esas relaciones aunque se dan cuenta que pueden ser algo
temporal debido a la naturaleza transitoria de sus vidas.
3. Dar Significado Al Trabajo
Cuando el joven llega a la edad adulta, esto usualmente significa su
entrada al mundo laboral. "¿En qué trabajas?" es una pregunta habitual
en sus conversaciones ya que el trabajo es parte importante de sus
vidas. Para los jóvenes adultos, esta es una experiencia inestable ya
que cambian constantemente de trabajo y, a veces, hasta de carrera. El
trabajo determina el uso de su tiempo y lo que pueden hacer o adquirir.
También determina la calidad y cantidad de su tiempo libre. El trabajo
define e influencia la identidad y el concepto personal del joven adulto
y es el lugar principal donde las amistades y otras relaciones se
desarrollan, ya que estas no se dan por sí solas.
Los hombres y mujeres jóvenes hablan del trabajo como algo que llena una
función y que da significado. El trabajo permite a los jóvenes
sa-tisfacer sus necesidades prácticas, pero, aún más importante, buscar
significado y la realización de sus sueños y esperanzas. Aunque quizás
el trabajo no les permita realizar sus sueños, es importante que los
jóvenes adultos tengan una visión, aprendan a trabajar en algo
verdaderamente personal y vitalizante, y que continúen discerniendo
acerca del llamado de Dios.
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Al cristiano, ya sea obrero o juez,
doctor o trabajador agrícola, comerciante o profesor, se le reconoce por
la forma en la que practica el mandamiento de amar a Dios y a los
demás...Sea cual fuere tu lugar en la sociedad, cualquiera tu profesión,
estás llamado a prestar un servicio.
Mensaje papal a los estudiantes del Colegio Villa Nazareth en Roma, 8 de junio de 1996
El trabajo como función
Para muchos, el trabajo tiene un papel estrictamente funcional; es
aquello que permite que ten-gamos comida en nuestra mesa y que provee
abrigo y cuidado a la familia. Hoy en día trabaja tanto el esposo como
la esposa. Algunas parejas lo hacen para poder sobrevivir económicamente
y otras lo hacen para establecer sus carreras. Esto puede influenciar
grandemente la relación que tienen entre ellos, la familia, los amigos y
la Iglesia. Muchos jóvenes adultos se preocupan por la falta de
trabajos, por el subempleo y por las tensiones inherentes a los trabajos
durante esos años. El trabajo puede adquirir una dimensión nueva cuando
los jóvenes adultos se percatan que pueden quedarse solteros o ser
padres solteros para toda la vida. Esto los lleva a preocuparse por su
seguridad económica y a anteponer el trabajo a sus relaciones.
El trabajo como algo significativo
En la teología cristiana, el trabajo está orientado a llevar el
Evangelio al mundo. Este puede dar significado a nuestras vidas y puede
brindar la oportunidad de colaborar con Dios en el desa-rrollo de la
cultura de vida en la sociedad. El significado en el trabajo se
encuentra al escoger una carrera, al hacer trabajos voluntarios y al
discernir acerca de su vocación.
La razón principal por la cual tantos jóvenes adultos van a la
universidad, asisten a escuelas vocacionales o emigran a este país, es
encontrar una profesión satisfactoria o un buen trabajo. Mucho más que
en el pasado, los hombres y mujeres jóvenes deben buscar arduamente un
trabajo que les ofrezca satisfacción, que responda a las metas trazadas y
que sea bien remunerado. Otros escogen trabajos que pagan menos, pero
que les permite trabajar en el campo que ellos prefieren. Muchas
personas que trabajan para la Iglesia o en agencias de servicio o
justicia social son ejemplos vivientes del deseo de sacrificar
beneficios sociales a fin de satisfacer sus sueños.
El trabajo no sólo es ganarse la vida y mantener a la familia, sino que
también incluye las largas horas y la energía que uno pasa dando su
tiempo y sus talentos a la comunidad eclesial, social y cívica. En la
actualidad hay un incremento en el número de personas de todas las
edades que buscan trabajo voluntario para conocer a otras personas y
contribuir a la comunidad.
Los jóvenes adultos participan en trabajos voluntarios por un sinnúmero
de razones, a veces por no haber encontrado trabajo, pero más comunmente
por el deseo de contribuir con sus servicios. El trabajo voluntario es
una senda mediante la cual las personas pueden alcanzar su sueño de
contribuir al bien común—de hacer algo significativo en el mundo de hoy
adoptando una visión más amplia del mundo y de su función como
ciudadanos. Esto hace que algunos se asocien a organizaciones de
servicio, sirvan como funcionarios electos del lugar o como miembros de
juntas revisoras de asuntos cívicos o de asociaciones de propietarios de
viviendas. A veces esta forma de participación sirve para efectuar
cambios sociales, como por ejemplo, la transformación de situaciones
injustas. El servicio voluntario toca aquella parte de experiencias
vividas que puede ser la de más provecho para esos hombres y mujeres que
se encuentran en vías de discernir acerca del llamado de Dios.
La búsqueda fundamental de significado y espiritualidad en el trabajo
dentro de un contexto cristiano, es responder al llamado de Dios lo cual
es nuestra vocación. Esta respuesta refleja la dimensión espiritual del
trabajo. Dios llama a cada uno de nosotros a propagar el Evangelio
ejerciendo una vocación determinada. Una decisión importante para todo
joven adulto es discernir sobre este llamado. En tiempos pasados, los
jóvenes escogían una vocación usualmente durante sus últimos años de
adolescencia o a principio de los veinte. Hoy en día muchos hombres y
mujeres emprenden este proceso de discernimiento cuando tienen
veintitantos o treinta y tantos años lo que los conduce frecuentemente a
una decisión por el matrimonio, a permanecer solteros o a abrazar el
sacerdocio, el diaconado, la vida religiosa o el ministerio laico.
4. Cultivar Una Vida Espiritual
¿Qué significa para un joven adulto ser una persona "espiritual"?
Durante las sesiones que tuvimos con jóvenes adultos, se evidenciaron
cuatro características.
- Preguntas acerca del propósito de la vida y lo que significa ser una buena persona.
- Apropiación e internalización del don de la fe y una tradición religiosa.
- Búsqueda de una comunidad adulta de fe en la cual vivir.
- Desarrollo de una "vida interior" que corresponda a una "vida exterior".
Criado en la fe católica, desde mi niñez se
me enseñó a buscar la verdad sobre la vida, a encontrar aquello que
sirva para mostrar los ideales más altos en la vida y permitir, al mismo
tiempo, que mi vida se caracterice por esos mismos ideales.
Robert J. Dougherty, Oklahoma
Estas características se expresan en el deseo de los jóvenes
adultos de enraizar sus vidas en algo que les dé esperanza y
significado. La búsqueda de una identidad personal, la cual persiguen
en sus relaciones y en el trabajo, satisface en forma parcial este
hambre por encontrar significado. Sin embargo, una y otra vez, nos
hablan de su sed de tener una relación con Dios. Ellos preguntan, "¿Cuál
es el propósito de mi vida? ¿Para qué estoy vivo?"
Los jóvenes adultos, hombres y mujeres, están experimentando una tensión
espiritual que nace del contraste entre la sociedad contemporánea y el
deseo de vivir de acuerdo a la voluntad de Dios. A veces se refieren a
la desconfianza que sienten hacia la religión organizada. Aunque ellos
desean tener una vida espiritual más profunda, esta actitud y otras
influencias provenientes de la sociedad contemporánea, los empuja a
cuestionar y a tener dudas sobre aquello que ha sido parte de sus vidas.
La Iglesia necesita responder a estas dudas y a este cuestionamiento,
invitando a un diálogo abierto a los retos que los jóvenes adultos
presenten a la Iglesia y los que la Iglesia presente a los jóvenes
adultos, para que ambos crezcan en su seguimiento de Cristo.
Poco a poco, los jóvenes adultos empiezan a entender esta búsqueda como
una dinámica entre la fe y la vida. Cada persona la interioriza de
acuerdo a la historia de su familia y de sus raíces culturales. Los
asiáticos, los hispanos o latinos ven que su espiritualidad brota de su
relación con Dios, su comunidad, su fe y su cultura. Los jóvenes
afroamericanos ven esta espiri-tualidad como "enraizada en las
tradiciones africanas y en la experiencia histórica y cultural de los
americanos negros".
20 Un hilo común es entender la
espiritualidad como "una forma de vida de los pueblos, un movimiento del
Espíritu de Dios y el firme establecimiento de la propia identidad
cristiana en cada circunstancia de la vida".
21
Algunos experimentan esta búsqueda como un cuestionamiento sosegado e
interno, una revisión hecha a conciencia de las creencias tradicionales.
Otros lo logran aprendiendo más acerca de su fe y participando en
grupos de oración y en pequeñas comunidades. Y aun para otros, esta
búsqueda puede conducirlos a un ateísmo funcional, al rechazo de la
religión organizada o a distanciarse de las actividades eclesiales y de
culto. Este cuestionamiento debe ser visto como un camino que
posiblemente lleva a la fe.
Durante este período de búsqueda, se enfrentan un gran número de
desafíos. Los jóvenes universitarios, al igual que aquellos en el campo
laboral, hablan de los desafíos que presentan los fundamentalistas o los
agnósticos. Muchos se sienten atraídos por estas personas debido a la
convicción que encuentran en su mensaje. Otros nos hablan de los
desafíos que presentan los mensajes seculares que se encuentran en la
televisión, la música, el cine y los medios de difusión. Otros inclusive
hablan del dolor que sienten cuando las parroquias se muestran poco
hospitalarias y no responden a sus preocupaciones y dificultades.
La espiritualidad se
desarrolla y se alimenta por medio de la cultura, la cual "expresa
principalmente cómo un pueblo vive y percibe el mundo, los demás y Dios.
La cultura es el conjunto de valores con los cuales un pueblo juzga,
acepta y vive lo que considera importante para la comunidad".
Plan Pastoral Nacional para el Ministerio Hispano, Conferencia Nacional de Obispos Católicos, No. 10
A pesar de la confusión de esos años, muchos de ellos buscan regresar a
su fe, recordando las experiencias positivas de la pastoral juvenil y
universita-ria. Nos dicen que es nuestra tradición la que satisface su
hambre. Ellos regresan queriendo participar y queriendo involucrarse en
la vida eclesial y buscando una guía para sus vidas. Los jóvenes adultos
necesitan oportunidades para compartir sus historias y recibir
afirmación en la importancia de sus vidas dentro de la Iglesia. Lo que
tiene importancia y gran valor para ellos es estar con personas de
creencias similares.
22 Este lazo común, compartido con una
comunidad afín y con los demás, apoya y alimenta su fe. La Iglesia
necesita brindar a los jóvenes adultos apoyo, oración, tiempo y espacio
necesarios para realizar una búsqueda fructífera y nutrir su caminar
hacia una fe más profunda.
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No importa cuál sea su forma, es importante darse cuenta que este
cuestionamiento es la búsqueda de lo que significa ser hijos e hijas de
la luz. ¡Qué oportunidad tan maravillosa se le presenta a la Iglesia!
Todos en la Iglesia, precisamente por ser miembros de ella, reciben y, por tanto, comparten la común vocación a la santidad.
Christifideles Laici, No. 16