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Justicia, Igualdad y el Cambiar las Reglas

 

Objetivo de la lección:

  1. Entender la diferencia entre la caridad y la justicia.
  2. Identificar conceptos claves de la justicia social católica.
  3. Entender que deberíamos compartir nuestros dones con los demás por que Dios nos ha creado a todos y nos ha bendecido con sus dones.
  4. Afirmar que Dios ha distribuido los dones de forma equitativa.
  5. Entender que al haber sido creados por Dios, cada persona posee una dignidad especial.

El objetivo de esta actividad introductoria es ofrecer a los estudiantes un conocimiento básico de la justicia social y ayudarlos a entender que existe una diferencia entre la caridad y la justicia.

Preparación:

  1. Prepare los materiales para la lección. Necesitará:
    • Una baraja de cartas.
    • 12 bolsitas con 36 dulces chiquitos en cada una (Nota: se puede realizar este juego con frijoles u otros objetos pequeños que se puedan colocar en las bolsitas en lugar de los dulces). 
    • Tantos sobres con premios como cartas de Jack, Reina y Rey que se vayan a usar (los premios pueden ser premios de verdad, como entradas para le cine, una pluma bonita, refrescos o chocolates. También podría usar premios "falsos", como la foto de una bicicleta, pero usar premios de verdad hará que la actividad sea más realista para los estudiantes). 
    • Una bolsa con el doble de dulces que cartas. 
    • Una bolsa vacía.
  2. Cuente las cartas, para que haya una por estudiante.
  3. Para un grupo de 20 o más estudiantes, use diez cartas de jacks, reinas y reyes (que se darán a los estudiantes) y al resto distribuya cartas de números.
  4. Si tiene menos de 20 estudiantes, use sólo 8 cartas de jacks, reinas y reyes. Para el resto use cartas de números.
  5. Si tiene menos de 15 estudiantes, use solo 6 cartas de jacks, reinas y reyes. Para el resto use cartas de números.
  6.  Copie la tarea.
  7. Reúnase con el presentador invitado (de ser este el caso) antes de la lección para hablar del juego.

La lección:

El maestro debería comenzar la lección introduciendo al presentador invitado, indicándoles a los estudiantes que el presentador quiere jugar a un juego con ellos. Dedique tiempo a que los estudiantes se presenten brevemente al presentador. Quizás sea conveniente que los niños tengan gafetes con sus nombres. Si no hay presentador invitado, entonces el maestro puede coordinar el juego. Sin embargo, el tener a un presentador invitado puede ayudar a que los niños se sumerjan en las reglas del juego y su “nueva realidad”.

Instrucciones para el presentador:

  1. Distribuya una carta a cada niño, dando la siguiente instrucción: “Voy a darles a cada uno de ustedes una carta. No miren cuál es hasta que yo se lo indique”.

  2. Una vez que haya repartido las cartas, dígales que pueden mirar cuál les ha tocado. A continuación, coloque los pupitres en dos filas, de manera que quienes tengas jacks, reinas y reyes estén en una, y los que tengan cartas con números en la otra.

  3. Dígale a los estudiantes que los que tienen jacks, reinas y reyes son “Realeza”- los ricos-, y que los que tienen cartas con números son “El pueblo bajo”-los pobres.

  4. Comience el diálogo. Por ejemplo:
    • “¿Cómo es el ser pobre?” Expanda y afirme las respuestas que reciba. Por ejemplo, si un estudiante dice: “Probablemente no reciban muchos regalos de Navidad”, usted puede responder diciendo: “Esa es una buena respuesta. Nuestra parroquia recoge regalos cada año para los niños que de otra manera no recibirían ningún regalo de Navidad”.
    • “¿En qué piensan cuando escuchan la palabra “un pobre”? Expanda y afirme las respuestas que de. Anticipe que a lo mejor los estudiantes describirán a un hombre sucio, borracho y sin hogar.
  5. Reparta los dulces. De dos dulces a cada estudiante “pobre” y una bolsa entera a los estudiantes “ricos”. Indíqueles que no abran ni los dulces ni las bolsas hasta que usted se lo diga.

  6. Háblele a los estudiantes acerca de los premios: “Cada uno de estos sobres tiene un premio. Ustedes me pueden comprar estos premios o regalos”. Cautive a los estudiantes contándoles lo que hay en algunos de los sobres. Ayúdelos a que se imaginen a si mismos disfrutando de los regalos. Una vez que se hayan dado cuenta del valor de los regalos, pregúnteles qué creen que podrían usar para comprar esos regalos (la respuesta correcta es “los dulces”) y cuál es el valor de cada regalo.

  7. Explíqueles las reglas del juego:
    • Cada regalo cuesta 18 dulces.
    • Como el "pueblo bajo" solo tiene dos dulces cada uno, dígales que tendrán la oportunidad de conseguir más dulces pidiéndole a la "realeza" que comparta los que ellos tienen. Dígales: "No se preocupen. Tendrán una oportunidad de conseguir más dulces. Le pedirán a la realeza a que compartan con ustedes. Piensen en motivos por los que la realeza debería compartir sus dulces con ustedes".
    • Dígale a la "realeza": "Ustedes pueden hacer lo que quieran con sus dulces. Se los pueden comer, llevar a la casa, compartirlos o usarlos para comprar premios. Cuando ellos, el 'pueblo bajo', les supliquen que compartan sus dulces con ellos, son ustedes los que decidirán si quieren escucharlos o no".
    • Cuando el "pueblo bajo" le pida dulces a la "realeza", lo tendrán que hacer de rodillas (esto representa la indecencia de la pobreza).
    • Explíqueles que los regalos no se pueden dividir entre el "pueblo bajo" y la "realeza". (Quizás un estudiante del grupo de los pobres es amigo del de los ricos y se digan entre sí: "Dame el tuyo y nos repartimos el certificado para ir al cine". Sin embargo, en el mundo real, un rico no lleva a un pobre al cine).
    • El equipo de los ricos puede comprar un regalo en cualquier momento. Explíqueles: "No tienen que esperar a que los pobres vengan a mendigarles dulces. Compren lo que quieran, cuando quieran".
  8. Indíquele a los estudiantes que no abran los sobres hasta que no hayan comprador todos los regalos.

  9. Prepárese para repartir los sobres a medida que los estudiantes se acerquen con los 18 dulces para comprarlos. Indíquele a la clase cuando comenzar. Tenga lita una bolsa, en la que los estudiantes depositarán los 18 dulces con los que “pagarán” por cada regalo. 

  10. Una vez que se hayan comprado todos los regalos, pídales que vuelvan a sus asientos. Dígales: “Se terminó el juego”. A continuación, dirija un diálogo:
    • Pregúnteles: "¿Cuáles fueron los mensajes del juego?" Esté atento a respuestas como: "La gente sólo comparte después de que consiguen lo que quieren, no lo que necesitan"; "Dios decide en qué clase de familia nacemos"; "No me gusta tener que pedir/suplicar"; "Unos tienen más que otros"; "Para los ricos es más fácil obtener regalos"; "Es un juego acerca de compartir"; "Es un juego sobre la avaricia/codicia".  
    • Pídales que describan qué clase de compartimiento fue el que tuvo lugar. La respuesta que usted está buscando es alguna descripción del "compartir de lo que nos sobra", es decir, que tendemos a compartir con los pobres una vez que nos hemos asegurado que todas nuestras necesidades y deseos han sido cubiertos. Dígales que "compartir de lo que nos sobra" es a menudo lo que hacen los adultos. La gente normalmente no dona hasta el punto en el que no tienen dinero para ir al cine o salir a comer a un restaurante. "Compartir de lo que nos sobra" describe lo que probablemente tiene lugar cuando las escuelas y/o parroquias organizan recogida de alimentos.
    • Haga las siguientes preguntas:
      -  "Los que tienen más ¿deberían compartir con los que tienen menos? La mayoría de los estudiantes dirán: "Sí".
      -  "¿Por qué deberían compartir los que tienen más? Nota: Esta es una pregunta crítica. Es una pregunta sorprendentemente fácil, pero incluso los adultos tienen dificultades para responder a esta pregunta.  
      (Esta pregunta busca las razones por las que damos a los demás. Mucha gente, cuando se les insiste por una respuesta, dan como motivo el egocentrismo o el interés propio. Por ejemplo: "Me siento bien cuando doy a los demás" o "Quizás algún día sea yo el necesitado y si ayudo a alguien hoy, quizás mañana alguien me ayude a mí". Otra razón por la que damos a los demás es de carácter religiosos. Por ejemplo: "Dios nos ha creado a todos", "Por que Jesús dijo que debíamos compartir" o "Todos somos hermanos y hermanas a los ojos de Dios".)
  11. A lo largo del programa, haga énfasis en el motivo correcto por el que debemos dar y compartir con los demás. Desafortunadamente, muchas escuelas enseñan a los niños a hacer cosas buenas por las razones equivocadas. Por ejemplo, recogemos comida para los pobres en la escuela, pero se les dice a los estudiantes que si traen alimentos entonces podrán vestir blue jeans el viernes. Eso les está enseñado que el motivo por el que dar es el egocentrismo y no el altruismo al que nos llama el Evangelio. Deberíamos donar alimentos para los pobres porque son nuestros hermanos y hermana.

  12. Pídale a los niños que muestren sus cartas. Dígales: “¿Se dan cuenta que somos diferentes? Algunos de ustedes son sietes rojos, otros de ustedes son cuatros negros; y otros de ustedes son reyes y reinas”.

  13. Dialoguen acerca de las diferencias sociales. A menudo nos agrupamos según razas o niveles económicos similares. Con frecuencia, juzgamos a los demás según sus apariencias.

  14. Pídale a los estudiantes que muestren el reverso de sus cartas. “¿Qué ven?” Este atento a la respuesta: “Somos todos iguales”. Dígales: “Dios no ve el color de las personas, ni si son ricos o pobres. Dios sólo ve a sus hijos e hijas”.

  15. Pregúnteles a quién representaba usted al principio del juego, cuando repartió las cartas. Deberían decir: “Dios”. Y esa es la respuesta correcta. Explíqueles que el repartir las cartas al principio de la actividad representaba que Dios decide dónde, cómo y en qué familia nacemos. Ninguno de nosotros aconsejó a Dios sobre nuestra situación al nacer.

  16. Pregúnteles: “¿Cuáles son las reglas del juego?” Quizás quiera escribirlas en la pizarra. A continuación, pregúnteles: “¿Eran unas reglas justas?” Deberían responder: “No”. Pregúnteles: “¿Como podrían haber sido más justas las reglas?”. Este atento a respuestas como: “Cambiando las reglas”, “Dando a cada uno el mismo número de dulces”. 

  17. Explique y haga énfasis en las dos maneras en que la Iglesia dice que podemos ayudar a los demás:
    • La caridad. Ayudando directamente a los demás, como lo habría sido dando más dulces al grupo de los pobres. Explíqueles cómo la caridad es como cuando recogemos alimentos en la escuela/parroquia para los necesitados.
    • La justicia. Cambiando las reglas, como lo habría sido si hubiéramos reducido el precio de los premios o distribuido los dulces de tal manera que los que tenían menos recibieran más.
    • Explíqueles que este es un programa sobre la justicia, acerca de cómo ayudar a la gente a cambiar reglas injustas.
  18. Distribuya la tarea. Pídale a los estudiantes que ilustren los tres conceptos de esta lección: (1) una persona pobre, (2) una obra caritativa y (3) una obra justa. Anticipe que la mayoría de los estudiantes tendrán dificultad a la hora de ilustrar una obra justa, ya que es un concepto con el que la mayoría de los católicos no están familiarizados. Quizás tenga que hacer una lluvia de ideas con los estudiantes: la justicia es ayudar a cambiar las leyes de manera que todos seamos tratados con igualdad. ¿Qué pueden hacer los estudiantes para ayudar a cambiar las leyes que creemos son injustas o que podrían ser mejores?

 



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