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Anticonceptivos de Emergencia – ¿Bendición o Abominación?

 

por Susan E. Wills

Seguir el debate público sobre los "anticonceptivos de emergencia" (AE) es bastante confuso.

¿Son los AE realmente anticonceptivos –es decir, impiden la concepción, como insisten aquellos que los apoyan? ¿Son ineficaces si una mujer ya está embarazada, como también alegan? O ¿siempre o regularmente causan abortos como dicen los grupos pro-vida? Y si es así, ¿por qué los legisladores que regularmente se oponen al aborto apoyan los AE, y hasta votan para que se puedan obtener sin necesidad de una prescripción?

¿Son las anticonceptivos de emergencia tan fáciles de usar, seguros y eficaces como sugieren los anuncios?

Antes de responder a tales preguntas, podría ser muy útil ilustrar las perspectivas opuestas que existen sobre los anticonceptivos de emergencia. Un punto de vista es el de los "profesionales" de la medicina reproductiva que los promueven como la solución mágica a los embarazos no planificados; pero algunas mujeres que han estado al otro lado de este debate tienen otra perspectiva.

El Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG, siglas en inglés) ha venido abogando desde hace mucho tiempo a favor de los abortos legales, hasta el aborto por parto parcial. Por eso no fue una sorpresa cuando a fines de abril, el recién elegido presidente de ACOG, Thomas F. Purdon, MD, emitió un "llamado a la acción" a los obstetras y ginecólogos, pidiéndoles que ofrecieran una "prescripción en avance" para los AE a las mujeres en sus visitas rutinarias. No hay necesidad de esperar hasta que la FDA [Food and Drug Administration] permita la venta libre, él explicó: "Necesitamos perseguir todas las rutas para aumentar el conocimiento de la mujer sobre los anticonceptivos de emergencia y su accesibilidad en 72 horas" (Despacho de prensa de ACOG, 30/4/01). él llama a los AE "el método que es la última oportunidad para la anticoncepción oral que ayuda a prevenir un aborto", y espera que un día "sean tan comunes en los hogares de mujeres como los estuches de primeros auxilios".

Planned Parenthood se jacta de ser el mayor proveedor de los AE y dice que estos podrían "prevenir 1.7 millones de embarazos no intencionales y 800,000 abortos cada año". También dicen que las mujeres que los han usado indican que "se sienten muy satisfechas". Pero eso no es cierto en el caso de todas las mujeres. Los mensajes en un tablero electrónico sobre "la píldora del día después" (www.afterabortion.com) contradicen ese cuadro tan positivo de que el uso de los AE es tan fácil o sin complicaciones.

"L" describe "sentimientos agonizantes de remordimiento". Ella escribió a su doctor varias veces, preguntándole por qué él nunca le dijo que podría causar un aborto y diciéndole lo que ella estaba pasando desde que se enteró, cinco años más tarde, que tal vez ella abortó a su bebé. él nunca le contestó. Ella también estaba enojada con su madre que la había llevado al doctor para que le diera píldoras del día después pero rehusó "presionar" al doctor para que le explicara por qué él no la había alertado sobre la posibilidad de que las píldoras causan el aborto. El 25 de octubre de 2000, "L" dejó este mensaje: Lo que puedo decir con absoluta certeza es que PARA Mí, la píldora del día después fue una experiencia totalmente negativa que me dejó con cantidad de culpabilidad, preguntas sin respuestas, falta de confianza en los médicos y hasta pérdida de mucha de la confianza que tenía en mi propia madre.
"D" escribió el 8 de febrero de 2001: Sólo quiero decir ... [BRRRRRGGGGGGHHHHHHH!!!] Estoy enferma. Estoy adolorida. Estoy hecha un desastre emocional. Tengo miedo. Ahorra estoy aterrorizada ante la posibilidad de hacer el amor otra vez. Tengo un dolor de cabeza que me golpea. Veo manchas ante mis ojos. Tengo 2 niños menores de 5 años que necesitan mi cuidado hoy.

Varias mujeres expresaron lástima por "D", y mencionaban sus propias experiencias –enfermas por tres días o pensando que nunca cesarían de vomitar.

"Anónima" escribió el 8 de marzo de 2001: siento tantas cosas tan conflictivas y tengo tanto temor y desprecio por mí misma; necesito ayuda. mi consejero me dijo hoy que yo podría estar sufriendo de SPA [síndrome post-aborto], y no quiero tratar con él de esto porque quiero que simplemente desaparezca. el dice que no es necesario tener un aborto quirúrgico para sentir que yo causé la muerte de mi bebé cuando me tomé esas píldoras. tengo tanto miedo y estoy confusa. ...

Y, ¿esto se supone que sea algo bueno para las mujeres? Y ¿que prevendrá abortos?
Qué son los "anticonceptivos de emergencia"

La idea de los "anticonceptivos de emergencia" surgió hace algunas décadas como una dosis elevada de las píldoras anticonceptivas orales. La idea era que las mujeres podían usar éstas, horas o días después de tener "relaciones sin protección" o después de que el anticonceptivo regular no lograra impedir un embarazo. El ACOG Practice Bulletin (No. 25, marzo de 2001) lista los siguientes métodos para anticoncepción de emergencia: "anticonceptivos orales combinados con progestina o con ella sola; danazol, estrógenos sintéticos y estrógenos conjugados, antiprogestina y la inserción de un dispositivo intrauterino [DIU]."

Anticonceptivos orales combinados (COC siglas en inglés) típicamente contienen una dosis baja diaria de un estrógeno sintético (ethinyl estradiol) y una dosis baja de progestina (norgestrel o levonorgestrel). Cuando se usa como sustituto de un anticonceptivo que no se usó o que fracasó, dos dosis de COC, que consisten de 2, 4 o 5 píldoras cada uno, se toman cada 12 horas, empezando dentro de las primeras 72 horas después del coito. Este método, conocido como el "Régimen de Yuzpe", fue introducido in 1974 y es el más comúnmente usado. En 1998 la FDA aprobó el primer producto que se vendió específicamente como anticonceptivo de emergencia: el paquete anticonceptivo de emergencia "Preven". Contiene 4 píldoras para el régimen Yuzpe, una prueba de embarazo e instrucciones.

Anticonceptivos orales con progestina solamente (p. ej., Ovrette) contiene una dosis baja de norgestrel. Para usar como anticonceptivo de emergencia, se deben tomar 20 píldoras de Ovrette, seguidas por 20 píldoras más, 12 horas después. En 1999, la FDA aprobó el  "Plan B", un paquete anticonceptivo de emergencia con dos píldoras de dosis alta de levonorgestrel, cada una igual a un tercio de la cantidad que se tomaría en un mes.

El dispositivo intrauterino (DIU) se puede usar como un anticonceptivo de emergencia si se inserta entre cinco y siete días después del coito. Con ese uso, "el DIU interfiere primariamente con el proceso de implantación" y termina la vida del embrión de una semana. (Rosenfield, A., "Emergency Contraception: A Modality Whose Time Has Come," Journal of the American Medical Women's Association, vol.53, no.5, Sept. 1998, p. 212)
Cómo funcionan los anticonceptivos de emergencia

Esta presentación enfocará sólo los dos métodos usado con más frecuencia para la anticoncepción de emergencia —COC (Preven o COC "ordinarios" usados según el régimen de Yuzpe) y el Plan B. Primero, podría ser provechoso repasar las fluctuaciones mensuales normales de las hormonas reproductivas.

Al principio del flujo menstrual la glándula pituitaria produce niveles más altos de la hormona que estimula los folículos (FSH). El ovario responde madurando un folículo del que desciende un huevo maduro. La cubierta del huevo produce estrógeno que estimula que el endometrio uterino se enriquezca. El alza de estrógeno inicia la emisión repentina de la hormona luteína (HL) de la glándula pituitaria. Ese "aumento" causa que el huevo ya maduro se desprenda del folículo en el ovario. Esto es la ovulación. Después de la ovulación, la membrana del folículo empieza a producir la hormona progesterona. Normalmente las células foliculares viven entre once y dieciséis días, produciendo progesterona y pequeñas cantidades de estrógeno. La progesterona causa que el endometrio uterino se vuelva más grueso y produzca un líquido nutritivo para que si el huevo es fertilizado, el embrión de una semana se implante en él.

Si la concepción no ocurre, unos once o dieciséis días después de la ovulación, los niveles de progesterona y estrógeno descienden y el próximo periodo menstrual empieza.

El huevo humano vive sólo por 24 horas después de ser emitido. El esperma puede vivir por tres días y posiblemente hasta cinco días durante la fase fértil. La "fase fértil" de la mujer puede, por tanto, durar a lo máximo de entre seis días del calendario antes de la ovulación al día del calendario que sigue a la ovulación.

El mecanismo principal de los AE para suprimir la ovulación (retardando o suprimiendo FSH y LH), es alterar el muco cervical que desacelera el movimiento del esperma, desacelera el movimiento del huevo o del embrión por el tubo de Falopio, y cambios al endometrio uterino que lo hace delgado y atrofiado, impidiendo el implante del embrión. Los investigadores describen tres posibles efectos después de la fertilización de los anticonceptivos hormonales: desaceleran el movimiento del embrión por la trompa de Falopio e impiden que el embrión llegue hasta el útero para implantarse (que resulta en la pérdida del embrión o en un embarazo en las trompas); cambios en el endometrio que impiden la implantación; cambien en el endometrio que "no son suficientes para impedir la implantación pero desfavorecen la continuación del embarazo" (Larimore, W. y Stanford, J., "Postfertilization Effects of Oral Contraceptives and Their Relationship to Informed Consent," Archives of Family Medicine, vol. 9, Feb 2000, 126-133).

Lo que determina que los AE impidan la concepción o sean abortivos depende del momento dentro del ciclo fértil de la mujer ocurra el acto sexual y se usen los anticonceptivos de emergencia.

Si se toman antes del inicio de la fase fértil, su único efecto sería causar sangrado completamente fuera del ciclo ordinario de la mujer. (Klaus, "The Morning After Pill: Boon or Boondoggle?," March 11, 2001).

Si se toman al principio de la fase fértil, "podrían retardar o suprimir el aumento de [LH]. ... Si la ovulación se retrasa más de 72 horas, es posible que el esperma no sobreviva. Si la ovulación es suprimida completamente, entonces ocurrirá sangrado fuera del ciclo" (Ibid.). Por tanto, si se toma durante este periodo de varios días, las COC y la progestina serían más aptas para prevenir la concepción que interferir con la implantación.

Los anticonceptivos de emergencia que se toman después del aumento de LH no pueden suprimir la ovulación. Si un huevo ha sido emitido en las 24 horas anteriores, un esperma puede penetrar el huevo entre 15 a 30 minutos después del coito, empezando el proceso de fertilización. El nuevo embrión humano crece y se desarrolla en los próximos tres a cinco días mientras pasa de la trompa de Falopio al útero para su implante. Los niveles anormalmente elevados de progesterona sintética en los anticonceptivos de emergencia, sin embargo, alteran el endometrio uterino, suprimen o impiden la implantación. "Este modo de acción podría explicar la mayoría de los casos en el que los embarazos son impedidor por la píldora del día después" (Grou, F. and Rodriguez, I. "The morning after pill, how long after?" American Journal of Obstetrics and Gynecology (1994), vol. 171: 1529-34).

Finalmente, si los AE se toman en la fase infértil última, simplemente causarían sangrado menstrual prematuro.

Entonces, durante case tres semanas del ciclo promedio, los AE ni impiden la concepción ni causan un aborto porque una mujer es infértil. Durante la semana que queda más o menos, los AE son capaces de ser anticonceptivos o abortivos, la acción primera en los primeros días de la fase fértil, y la acción última predominará después del aumento de LH. A menos que una mujer mantenga un cuadro de su fertilidad (algo muy fácil de hacer con los métodos desarrollados para la planificación familiar natural) ella no puede determinar con certeza cual acción "impidió el embarazo" si las píldoras tuvieron "éxito".
Cuestiones de consentimiento informado

Aquellos que promueven la "anticoncepción de emergencia" omiten datos y publican inexactitudes y medias verdades que privan a las mujeres de su derecho a un consentimiento informado. El reclamo principal es que los AE no causan abortos y no "afectan los embarazos". Para hacer esta afirmación ellos han tenido que redefinir el "embarazo" como algo que empieza después de que el embrión se ha implantado en el endometrio uterino, y redefinir el "aborto" como la terminación de un "embarazo". Terminar un ser humano antes de que se realice la implantación con éxito, no se cuenta. Estos juegos de palabras son diseñados para oscurecer el hecho de lo que realmente hacen los AE , e impedir que la regulación estatal del aborto se aplique a la destrucción de la vida de un embrión mediante hormonas sintéticas. También impiden que el personal de la salud –doctores, enfermeras y farmacéuticos– que objetan por conciencia, puedan citar "cláusulas de conciencia" sobre el aborto y su propia defensa.

Por la misma razón los promotores de los AE se refieren a la implantación de un "huevo fertilizado". A la edad de 6 o 7 días cuando un embrión empieza la implantación, no es un "huevo fertilizado". Es un embrión en la etapa llamada blastocito. "El término embrión cubre varias etapas del desarrollo inicial [una célula, zigoto; células múltiples, blastocito; altamente diferenciado, embrión] de la concepción hasta la novena o décima semana de vida" cuando todos los órganos están presentes y la etapa fetal se inicia. (Considine, D. (ed.), Van Nostrand's Scientific Encyclopedia, 5th ed. (1976), p. 943).

Las mujeres son engañadas sobre los efectos laterales molestos y los riesgos a la salud de los AE. Sus promotores trivializan el impacto físico, emocional y psicológico de usar estas drogas, asumiendo tal vez que cualquiera de esos daños a las mujeres es preferible a la continuación de un embarazo. De hecho, ACOG está dispuesto a exponer a las mujeres a posibles daños aún cuando la posibilidad de un embarazo es cero. El ACOG Practice Bulletin describe una candidata para los anticonceptivos de emergencia como una mujer en edad reproductiva que ha tenido coito"sin protección" en las 72 horas anteriores, "independiente del momento en que esté en el ciclo menstrual" (el énfasis fue añadido).

Hay un número de reacciones comunes, relativamente fáciles de manejar, reacciones adversas al Preven y al Plan B. Más de un 50% de mujer que toman Preven sienten náusea, como también un 23% de las que usan el Plan B. Un 19% vomitan después de tomar Preven, comparadas con un 5.6% de las que toman el Plan B. (WHO Department of Reproductive Health and Research, "Improving Methods of Emergency Contraception," Progress in Human Reproduction Research, Bulletin No. 51, 1999). una de cada cinco o seis mujeres también pueden sentir jaquecas, dolor abdominal, irregularidades menstruales, mareos o fatiga.

Pero mucho más preocupante es la larga lista de las muy serias contraindicaciones y avisos que dan los doctores. (Ver p. ej., "Prescribing Information" en www.preven.com.)

El riesgo de desarrollar coágulos sanguíneos en la pierna es de tres a seis veces mayor entre los que usan COC que para los que no lo usan. "Coágulos sanguíneos en la pierna pueden causar bloqueo del flujo de sangre en las venas de las piernas [y] pueden avanzar hasta el pulmón, causando incapacidad seria o muerte. Raras veces  los coágulos ocurren en las arterias del ojo y pueden causar ceguera, doble visión, o daños a la visión". Estos riesgos aumentan considerablemente para las mujeres que fuman.

Aumentan los riesgos de un ataque cardíaco o derrame cerebral, y ambos pueden causar incapacidad seria o muerte. Las mujeres que han tenido un ataque cardíaco, y las que tienen enfermedades cardíacas tales como enfermedades isquémicas o de las válvulas cardíacas o presión sanguínea muy elevada corren un riesgo aún mayor y no deberán usar los AE combinados. Se advierte a las mujeres que no deben usar los AE, si tienen diabetes que ha afectado los vasos sanguíneos, jaquecas severas incluyendo migraña, cáncer del seno en el presente o el pasado, tumores o enfermedades en el hígado, o alergias conocidas a cualquiera de los componente de los AE. Schering Health Care, un fabricante de COC que se venden en Inglaterra como anticonceptivos de emergencia, ofrece la siguiente advertencia a las farmacias:

Hay una opinión general basada en evidencia estadística, que las que usan anticonceptivos orales combinados... sienten, con más frecuencia que las que no los usan, trombo embolismo venoso, trombosis arterial, incluyendo infartos cerebrales y miocárdicos y hemorragias meníngeas. La recuperación total de tales enfermedades no ocurre siempre, y hay quehacer notar que en algunos casos, son fatales.

Porque puede ser difícil fijar una cita médica durante las 72 horas en que existe la posibilidad de tomar la dosis inicial, promotores de los AE están presionando a la FDA y a los legisladores estatales para que autoricen su disponibilidad sin necesidad de receta. Actualmente sólo el estado de Washington permite la distribución por los farmacéuticos. Pero el mostrador público y ocupado de una farmacia no es el lugar ideal para una mujer perturbada o una adolescente avergonzada explicar a un farmacéutico su historia sexual y médica de relevancia –absolutamente esencial dadas las serias contraindicaciones de dichas drogas. Ni tampoco el farmacéutico promedio tendrá el tiempo para explicar a una mujer lo que ella necesita saber para hacer una decisión bien informada.

Si a una paciente no se le advierte cuáles son los riesgos y las opciones se podría incurrir en negligencia profesional. Y aunque el National Federation of State Medical Boards "explícitamente" declara que las prescripciones sin una visita al médico están "fuera de lo límites de la conducta profesional" excepto en el caso de reabastecimiento, las prescripciones para los AE ahora se pueden obtener por medio de páginas digitales que operan en EE.UU.
Conclusión

La disponibilidad de "anticonceptivos de emergencia" no es el "secreto mejor guardado de la nación" como afirman los promotores. El secreto mejor guardado para el público es que estas drogas pueden causar abortos. El tiempo para encubrir esta realidad poco placentera ha pasado.

Muchos estadounidenses creen que si una mujer está pensando en un aborto, es mejor quitarle la vida a un embrión de una semana que a uno de 10 o 20 semanas. Pero es inmoral considerar que el aborto inducido hormonalmente es un mal mejor que los abortos de embarazos avanzados, simplemente porque el embrión tiene menos parecido a lo que nosotros consideramos ser la apariencia humana. De hecho, cada uno de nosotros, una vez lució como un embrión de una semana. La realidad es que el efecto de ambos abortos es el mismo: privar a un individuo de que su vida tenga una duración terrena. Nunca será besado, ni acariciado; nunca caminará en una playa ni montará una bicicleta, nunca cantará en un coro ni se graduará de universidad; nunca se enamorará, tendrá hijos, buscará una profesión que la colme ni hará que el mundo sea mejor por haber pasado por aquí.

Para los católicos la opción es clara. La planificación familiar natural –conocimiento de la fertilidad combinado con abstinencia durante la fase fértil –es el camino sano, sin riesgos y moralmente aceptable para que las parejas planifiquen o espacien el número de sus hijos. Pero todos los que creen en la santidad de la vida humana –y todos los que se oponen a dar a las mujeres drogas potencialmente peligrosas sin información adecuada o confusa– pueden y deben oponerse al creciente uso de anticonceptivos de emergencia.


Susan Wills es directora adjunta para educación y difusión del Secretariado de Actividades Pro-Vida de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos. Para más información acerca de las actividades pro vida de los obispos, visite www.usccb.org/prolife.

Copyright © 2001, United States Conference of Catholic Bishops, Inc., Washington, D.C. Derechos reservados. Traducción por Marina A. Herrera, Ph.D.  


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