August 10, 2010
WASHINGTON— Al tiempo que las escuelas se preparan para el lanzamiento de un
nuevo año académico, millones de niños se disponen también a aprender conceptos
básicos para su propia protección. En las escuelas y parroquias católicas de
todo el país, los programas educativos para ambientes seguros proporcionan a los
niños las habilidades necesarias para protegerse a sí mismos de posibles
abusadores. Mary Jane Doerr, directora asociada del Secretariado para la
Protección de Niños y Jóvenes de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados
Unidos (USCCB por sus siglas en inglés), ofrece en una lista a continuación
algunos de los mensajes que los niños escuchan en los programas para promover
ambientes seguros.
- El abuso nunca es culpa del niño, es un punto que los niños
deben escuchar una y otra vez. Los abusadores tratan por todos los medios de
hacer que los niños se sientan cómplices en el abuso o de culparlos a ellos del
abuso. Los niños aprenden que esto no es cierto en ningún caso. La culpa
siempre es del adulto que se aprovecha de la confianza y
vulnerabilidad de un niño.
- Dios ama siempre a los niños y desea que vivan vidas felices y
santas. Si un niño ha sido abusado, ese niño aprende que de cualquier
manera él o ella son inocentes y que Dios y sus familias todavía los aman. La
vergüenza del abuso sexual de menores debe caer sobre aquel a quien pertenece:
el abusador.
- Un abuso cometido debe ser reportado. Los niños aprenden a
decirle a su papá o mamá, o a otro adulto en quien confían, si alguien les está
haciendo daño y a continuar hablando de ello hasta que les crean. Un estudio
muestra que los niños hablan sobre un abuso que les ha sucedido un promedio de
nueve veces antes de que alguien les crea. Los padres pueden ayudar a sus hijos
a que aprendan en quién pueden confiar señalándoles a adultos que consideran
dignos de confianza. Los padres también pueden enseñar a sus hijos los nombres
correctos de sus partes privadas. Este sencillo paso dota a los niños del
vocabulario para contar a otros lo que les ha pasado.
- Usted puede reconocer un abuso cuando sucede. Los niños
aprenden a confiar en ese sentimiento que les dice que algo no está bien y a
decírselo a sus padres o a un adulto en quien confían cuando sucede algo que les
hace sentir incómodos. Los niños aprenden a cuestionar si alguien que les está
diciendo que hagan algo que no les gusta les dice que lo hace porque los ama.
Los niños aprenden a decir a sus padres o a un adulto de confianza si otra
persona les hace ponerse tristes o sentirse confundidos, o trata de conseguir
que rompan las reglas. Esto puede detener el proceso de acercamiento mediante el
cual un abusador atrae a un niño hacia el peligro. Un niño que cuestiona el
comportamiento inapropiado de otra persona puede enviar un mensaje al posible
abusador de que este niño/a no es una presa fácil sino que contará lo que se le
está haciendo.
- Hay formas de detectar un proceso de acercamiento
indebido. Los posibles abusadores están dispuestos a pasar una gran
cantidad de tiempo haciéndose amigos de la familia e incluso de la comunidad
para hacerse ver como amigo de confianza de esta familia. Los niños aprenden que
cualquier persona que les permite romper las reglas, les da alcohol o les
muestra pornografía debe ser reportada a los padres o a otros adultos de
confianza. Los niños aprenden que no es bueno ocultar secretos a sus padres.
Aprenden que deben decirles a sus padres cuando alguien les da obsequios
especiales o siempre les está tocando o haciendo cosquillas y les dice que no lo
digan.
- Los padres y otros adultos de confianza hablarán sobre este
asunto. Los niños a menudo tratan de proteger a sus padres de las malas
noticias, así que necesitan aprender que pueden contar a sus padres cualquier
cosa. Esta lección se transmite cuando los padres se involucran en las
actividades de sus hijos y hablan con ellos de lo que sucede en su vida. Esta es
la forma en que los niños aprenden lo que pueden compartir con sus padres. Los
más efectivos programas de ambientes seguros incluyen a los padres en el proceso
de aprendizaje. Esto envía a los niños una clara señal de que este tema no es
tabú sino que, por el contrario es algo que debe hablarse con miembros de la
familia.
- Existen las barreras personales. Aprender a establecer
barreras personales puede proteger a un niño y saber que dichas barreras
existen refuerza la enseñanza de escuchar a los propios instintos. Los niños
que escuchan a esa voz que les dice “presiento que esto no está bien” pueden
protegerse a sí mismos.
- Los niños pueden defenderse a sí mismos. Los niños deben
ser respetuosos y obedecer, pero al mismo tiempo necesitan saber que hay
ocasiones cuando está bien decir “no” a un adulto. Los niños aprenden cuando es
apropiado que digan: “No, deje de hacer eso”. Por ejemplo, escuchan que pueden
decir no a alguien que los hace sentir incómodos, les muestra pornografía o les
ofrece alcohol.
- Hay formas de explicar un comportamiento inapropiado. Los
niños aprenden a describir qué está sucediendo cuando alguien está haciendo algo
que parece “algo extraño” aunque pueda no parecer incorrecto. La capacidad de
articular lo que le ha sucedido, le permite al niño confiárselo más fácilmente
sus padres o a un adulto de confianza. Esto puede alertar al adulto de una
situación potencialmente peligrosa para que ésta pueda ser evitada.
Ultimadamente, este es el objetivo de la educación para ambientes seguros.
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Etiquetas: pedofilia, protección de menores, USCCB, obispos, Mary
Jane Doerr, Secretariado para la Protección de Niños y jóvenes, abuso infantil,
abuso sexual, depredadores