UN CAMINO PARA
LLEGAR AL PIE DE LA CRUZ: EL OBISPO RICKEN OFRECE 10 COSAS QUE DEBEMOS RECORDAR
DURANTE LA CUARESMA
WASHINGTON—El
Obispo David L. Ricken de Green Bay, Wisconsin, presidente del Comité para la
evangelización y la catequesis de la Conferencia de obispos católicos de los
Estados Unidos (USCCB, por su sigla en inglés), nos ofrece "10 cosas que
debemos recordar en Cuaresma" ahora que la Iglesia se prepara para empezar este
tiempo, el 22 de febrero, con el Miércoles de Ceniza.
- Recordemos
la formula. La Iglesia hace una buena labor captando ciertas
verdades al utilizar listas y fórmulas que son fáciles de recordar: 10
Mandamientos, 7 sacramentos, 3 personas en la Trinidad. Para la Cuaresma,
la Iglesia nos da algo como un eslogan—Oración, Ayuno y Caridad—que son
las tres cosas que debemos poner en práctica durante este tiempo.
- Es un
tiempo de oración. La Cuaresma es
esencialmente un acto de oración extendido a lo largo de 40 días.Mientras oramos, iniciamos un caminar,
uno que esperamos nos acerque más a Cristo y obre en nosotros un cambio
por nuestro encuentro con Él.
- Es un
tiempo de ayuno. Con los ayunos del Miércoles de Ceniza y del
Viernes Santo y los viernes sin comer carne, intercalados con nuestra
disciplina personal, la Cuaresma es ahora el único tiempo en el que muchos
católicos ayunan realmente. Y, por eso quizás, se le da tanta importancia,
"¿A qué cosa renunciarás en esta Cuaresma? ¿a los hot dogs? ¿a la cerveza?
¿a los dulces?" Para algunos de nosotros esto es casi como un juego pero
el ayuno es una forma de penitencia que nos ayuda a alejarnos del pecado y
a acercarnos más a Cristo.
- Es un
tiempo para disciplinarnos mejor. Los 40 días de Cuaresma son también una buena
ocasión, un tiempo fijo para ocuparnos de nuestra disciplina personal en
general. En vez de renunciar a algo, quizás pudiésemos hacer algo
positivo. "Voy a hacer más ejercicios. Voy a orar más. Voy a portarme
mejor con mi familia, mis amigos y mis compañeros de trabajo".
- Es dejar
morir algo de nosotros. El lado más serio de la disciplina durante la
Cuaresma es que va mas allá del auto-control—es encontrar esos aspectos en
uno mismo que no están imitando a Cristo y dejarlos morir. El sufrimiento
y la muerte de Cristo es lo que más ocupa nuestra mente durante la
Cuaresma y nos unimos a este misterio sufriendo y muriendo con Cristo y
siendo resucitados de una manera purificada.
- No hay que
hacer mucho. Existe la tentación de convertir la Cuaresma en un
período ambicioso de reinvención personal pero lo mejor es que sea un
tiempo simple y enfocado. Hay una razón por qué la Iglesia trabaja en
estos misterios año tras año. Pasamos toda nuestra vida tratando de
acercarnos más a Dios. No trates de concentrar todo en una sola Cuaresma.
Esa es una receta para el fracaso.
- La
Cuaresma nos hace percatarnos de nuestras debilidades. Por
supuesto, aunque nos fijemos metas sencillas para la Cuaresma, aun así,
tenemos dificultad para cumplirlas. Cuando ayunamos nos damos cuenta que
una comida es lo único que nos separa de pasar hambre. En ambos casos, la
Cuaresma nos hace percatarnos de nuestra debilidad. Esto puede ser
doloroso pero al reconocer lo indefensos que somos, hace que busquemos la
ayuda de Dios con sinceridad y con renovada urgencia.
- Se paciente
contigo mismo. Durante la Cuaresma, cuando nos enfrentamos a
nuestras propias debilidades, la tentación es sentirnos molestos y
frustrados. "¡Qué mala persona soy!" Pero esa es una lección errónea. Dios
nos llama a ser pacientes y a vernos como Él nos ve, con un amor
incondicional.
- Tiende la mano
caritativamente. Durante la Cuaresma, cuando experimentamos
debilidad y sufrimiento, ese es el momento de renovar nuestra compasión
por aquellos que sufren, que tienen hambre o que pasan necesidades. La
tercera parte de la fórmula para la Cuaresma es la caridad. No se trata de
echar unos cuantos dólares más en la canasta de la colecta; se trata de
tender la mano a los demás y, sin cuestionar, ayudarlos a manera de compartir la experiencia del amor
incondicional de Dios.
- Aprende a
amar como Cristo. Dando de nosotros mismos en medio de nuestro
sufrimiento y abnegación, nos acerca más a amar como Cristo, quien sufrió
y se entregó incondicionalmente en la cruz por todos nosotros. La Cuaresma
es un caminar por el desierto para llegar al pie de la cruz en el Viernes
Santo, cuando lo buscamos, imploramos su ayuda, nos unimos a Él en
sufrimiento y aprendemos a amar como Él.