Lectura del libro del Génesis 1:26-31:
Y
dijo Dios: "Hagamos al ser humano a nuestra imagen, como semejanza
nuestra, y manden en los peces del mar y en las aves de los cielos, y en las
bestias y en todas las alimañas terrestres, y en todas las sierpes que serpean
por la tierra.
Creó,
pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, varón y mujer
los creó.
Y
los bendijo Dios, y les dijo Dios: "Sean fecundos y multiplíquense y
llenen la tierra y sométanla; manden en los peces del mar y en las aves de los
cielos y en todo animal que serpea sobre la tierra".
Dijo
Dios: "Vean que les he dado toda hierba de semilla que existe sobre la haz
de toda la tierra, así como todo árbol que lleva fruto de semilla; para ustedes
será de alimento.
Y
a todo animal terrestre, y a toda ave de los cielos y a toda sierpe de sobre la
tierra, animada de vida, toda la hierba verde les doy de alimento." Y así
fue.
Vio Dios cuanto había hecho, y todo estaba muy bien. Y atardeció y amaneció: día sexto.
Preguntas para el diálogo:
1. ¿Qué significa para usted la enseñanza que dice que todos hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios?
2. ¿Qué repercusiones tiene esta enseñanza en la forma en la que vivimos nuestra vida?
3. ¿Qué repercusiones tiene esta
enseñanza en nuestra función como discípulos fieles y miembros de la comunidad?
Lectura de Formando la conciencia para ser ciudadanos fieles: Llamado de los obispos católicos de Estados Unidos a la responsabilidad política:
La vida humana es sagrada. La dignidad de la persona humana es la base de una visión moral para la sociedad. Los ataques a las personas inocentes no son nunca moralmente aceptables, en ninguna etapa de la vida ni bajo ninguna condición. En nuestra sociedad, la vida humana está bajo el ataque especialmente del aborto. Otras amenazas directas a la santidad de la vida humana incluyen la eutanasia, la clonación humana y la destrucción de embriones humanos para la investigación científica (núm. 44).
La doctrina católica sobre la dignidad de la vida nos llama a que nos opongamos a la tortura,7 a la guerra injusta y al uso de la pena de muerte; a que prevengamos el genocidio y los ataques contra los no combatientes; a que nos opongamos al racismo, y a que derrotemos a la pobreza y el sufrimiento. Las naciones están llamadas a proteger el derecho a la vida buscando maneras efectivas de combatir el mal y el terror, sin hacer uso de los conflictos armados excepto como último recurso, siempre buscando primero la resolución de disputas por medios pacíficos. Veneramos la vida de los niños en el útero, la vida de las personas que mueren a causa de la guerra y la hambruna, y de hecho la vida de todos los seres humanos, como hijos e hijas de Dios (núm. 45).
Preguntas para el diálogo:
1. ¿De qué maneras está amenazada la vida humana en nuestra sociedad? ¿Que pueden hacer al respecto?
2. Describa una situación en la que les resultó difícil reconocer la dignidad que Dios dio a otra persona. ¿Cómo influyó la enseñanza católica sobre la vida humana y la dignidad en cómo respondieron a esa persona o situación?
3. Si la principal medida moral de una sociedad es cómo protege y respeta la vida y dignidad de la persona humana, ¿Cómo creen que es nuestra sociedad? ¿Hay ciertos grupos de personas que no son tratados con la dignidad que se merecen?
4. ¿Cómo afecta la creencia en la
dignidad de todas las personas la participación de ustedes en la vida política?
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