Estos ejemplos de esquemas de lecciones han sido
diseñados para ser usados en programas parroquiales de educación religiosa y en
escuelas católicas de primaria. Animamos a los educadores locales a que los
adapten o creen sus propios materiales para así compartir el mensaje de Ciudadanos
fieles.
Los siguientes seis ejemplos de sesiones
corresponden a las sesiones de formación de adultos y pequeñas comunidades de fe y las
sesiones para estudiantes de primaria. Una opción es llevarlas a cabo como
sesiones intergeneracionales, en las que familias e individuos de todas las
edades se reúnen para orar y, a continuación, se dividen en grupos según la
edad. Otra opción es realizar estas sesiones por separado, como parte de un
programa catequético tradicional o de clases de religión en una escuela
católica.
Reuniéndose
El primer objetivo de la primera actividad es crear un ambiente de
bienvenida y hospitalidad. El segundo objetivo es comenzar la sesión partiendo
de la experiencia humana del niño, es decir, con la "historia" del niño. La
Biblia, junto a una vela, debería estar colocada en el salón en una posición
reverente y de privilegio. Reúnanse alrededor de la Palabra para la oración.
Comience la sesión describiendo el tema en relación a las elecciones de este
año. Existe una verdadera relación entre ser discípulo de Jesús y ser activos
en nuestras comunidades y en el mundo.
Escriba las palabras "DISCÍPULO FIEL" sobre una pizarra o papel de periódico. Pida a los jóvenes que describan un "discípulo fiel". Anote las características que los jóvenes nombran.
A continuación, escriba las palabras "MIEMBRO ACTIVO DE LA COMUNIDAD" en la pizarra y pida a los jóvenes que nombren características o cualidades de un miembro activo de la comunidad. Si necesitan ayuda, pregunte: "¿Qué tipos de cosas debe hacer un miembro de la comunidad para comprometerse y participar en su comunidad?" (Por ejemplo, ingresar a organizaciones de la comunidad, ser parte de Neighborhood Watch, ir a eventos de la comunidad, votar, hacer trabajo voluntario, donar a organizaciones locales que ayudan a los pobres, recoger basura en las aceras, etc.).
Por último, escriba lo siguiente en la pizarra: "DISCÍPULO FIEL = MIEMBRO ACTIVO DE LA COMUNIDAD". Pida a los jóvenes que digan lo que piensan que esto significa.
Establezca un vínculo: Explique que lo que quiere decir es que un discípulo
fiel es un miembro activo de la
comunidad. Nuestra fe nos llama a participar activamente en nuestras comunidades.
Guíe a los jóvenes para que vean que la Iglesia enseña que ser miembros de la
comunidad de la Iglesia no se limita a lo que hacemos dentro de la iglesia los
domingos; también estamos llamados a vivir nuestra fe en el mundo y trabajar para transformar lo malo que hay en nuestras
comunidades: estamos llamados a ser discípulos fieles que están activos en
nuestras comunidades, tanto locales como mundiales.
Oración inicial
Invite al grupo a la oración. Tras una larga pausa, continúe recitando la
siguiente oración o una similar:
Oremos.
Padre amoroso, te damos gracias por habernos llamado a ser discípulos de tu hijo, Jesucristo. Espíritu que nos guías, ayúdanos a ser discípulos fieles miembros activos de la comunidad. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Pida a los estudiantes que se sienten. El catequista toma la Biblia de donde
está colocada reverentemente y proclama la lectura. Asegúrese de marcar la
lectura con antelación.
Lectura bíblica y diálogo de fe
El catequista describe, a modo de transición, que Jesús nos enseña a ser
discípulos fieles miembros activos de la comunidad. Jesús nos dice que debemos "amar
a Dios" y "amar al prójimo".
Proclame la lectura (Mc. 12:28-34):
Lectura del Evangelio según san Marcos…
Guarden un breve momento de silencio al terminar la lectura. A continuación, el catequista hace a los niños las siguientes preguntas, o similares:
Después de que los niños hayan respondido, lea la lectura de nuevo.
Lectura del Evangelio según san Marcos…
A continuación, hágales las siguientes preguntas:
Lectura de Ciudadanos fieles y diálogo
El catequista pasa de la reflexión sobre la Sagrada Escritura al diálogo
acerca de la enseñanza de la Iglesia.
Los obispos de los Estados Unidos han escrito un documento que pone de relieve cómo
los discípulos deben tener parte activa en la vida pública. Una parte
importante de ser un discípulo fiel, activo, es hacer que se escuchen nuestras
voces respecto a las cuestiones que afectan a la vida humana, la dignidad
humana, la justicia y la paz. En particular, la Iglesia dice que debemos ser
conscientes de lo que creemos acerca de temas como:
Para las personas que tienen edad suficiente y que son ciudadanos, votar es una parte muy importante de hacer oír sus voces. Pero todos los católicos, no importa quienes sean, están llamados a ser discípulos fieles miembros activos de la comunidad. Esto es parte de ser un buen católico. La iglesia dice (escribir la siguiente cita en una hoja grande de papel o pizarra o proyectarla en una diapositiva de PowerPoint):
En la Tradición católica, el ser ciudadano fiel es una virtud y la participación en la vida política es una obligación moral. Esta obligación tiene sus raíces en nuestro compromiso bautismal de seguir a Jesucristo y dar un testimonio cristiano mediante todo lo que hacemos. Como nos recuerda el Catecismo de la Iglesia Católica: "Es necesario que todos participen, cada uno según el lugar que ocupa y el papel que desempeña, en promover el bien común. Este deber es inherente a la dignidad de la persona humana (núm. 1913).
--Formando la conciencia para ser ciudadanos fieles: Llamado de los
obispos católicos de Estados Unidos a la responsabilidad política(núm. 13)
Las siguientes preguntas pueden utilizarse para ayudar a los estudiantes a entender varios conceptos importantes de la cita:
Participación en la vida política
"Obligación moral"
Los obispos dicen que la participación en la vida política es una "obligación moral".
Explique que, por lo tanto, participamos en la vida política porque ello es lo correcto. Estamos respondiendo a un deber o responsabilidad que tenemos, por el bien de nuestra comunidad.
"Es necesario que todos participen"
Los obispos dicen que es necesario que "todos participen" en la vida política.
Elijan una de las ideas para ponerla en acción. Para encontrar sugerencias sobre cómo implementar un plan de acción, vea la guía "Poniendo la fe en acción", que se puede encontrar en la sección de Parroquiales y escuelas de la página Web. Algunas sugerencias podrían ser:
Oración final
Reúna a los estudiantes en un círculo, con la Biblia colocada de una manera
reverente en el centro del círculo. Una vez que todos estén en silencio, el
catequista se coloca en el centro del círculo, toma la Biblia y proclama Marcos
12, leyendo sólo los versos 32 y 33. Continúe con la oración después de
devolver la Biblia a su sitio.
Oremos.
Padre amoroso, nosotros somos tus hijos e hijas. Por el poder del Espíritu Santo, ayúdanos a compartir nuestros bienes con los necesitados y a colaborar en la construcción de nuestra sociedad. Ayúdanos a ser siempre ciudadanos fieles y miembros activos de la comunidad. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
Reuniéndose
El primer objetivo de la primera actividad es crear un ambiente de bienvenida y hospitalidad. El segundo objetivo es comenzar la sesión partiendo de la experiencia humana del niño, es decir, con la "historia" del niño. La Biblia, junto a una vela, debería estar colocada en el salón en una posición reverente y de privilegio. Reúnanse alrededor de la Palabra para la oración.
Comience la sesión pidiendo a los estudiantes que piensen acerca de cómo forman sus creencias respecto a cuestiones de política pública, como el aborto, la pena de muerte, el medio ambiente, los impuestos, los programas de ayuda a los pobres, etc. ¿Qué tuvieron en cuenta a la hora de formar estas opiniones acerca de estas cuestiones? Escriba las respuestas en un tablero o en una hoja grande de papel.Oración inicial
Invite al grupo a la oración. Tras una larga pausa, continúe recitando la siguiente oración o una similar:
Oremos.
Espíritu, que estás siempre presente,
te damos gracias por caminar a nuestro lado a lo largo de nuestra vida.
Ayúdanos a estar atentos a tu voz en nuestro corazón.
Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor. Amén.
Pida a los estudiantes que se sienten. El catequista
toma la Biblia de donde está colocada reverentemente y proclama la lectura.
Asegúrese de marcar la lectura con antelación.
Lectura bíblica y diálogo de fe
El catequista describe, a modo de transición, que Dios nos guía, para que
seamos discípulos fieles y activos, estando presente en nuestro corazón a lo
largo de nuestra vida, cuando oramos y actuamos.
Proclame la lectura (Romanos 2:14-16):
Lectura de la Carta del apóstol san Pablo a los romanos…
Guarden un breve momento de silencio al terminar la lectura. A continuación, el catequista hace a los niños las siguientes preguntas, o similares:
Después de que los niños hayan respondido, lea la lectura de nuevo.
Lectura de la Carta del apóstol san Pablo a los romanos…
A continuación, hágales las siguientes preguntas:
Lectura de Ciudadanos fieles y diálogo
El catequista pasa de la reflexión sobre la Sagrada Escritura al diálogo acerca de la enseñanza de la Iglesia. Puede ser útil preparar un folleto que incluye estas citas, o proyectarlas en una diapositiva de PowerPoint. Comience leyendo las citas en voz alta.
La Iglesia provee a sus miembros con lo necesario para tratar cuestiones políticas y sociales al ayudarlos a desarrollar una conciencia bien formada. Los católicos tienen una obligación seria y de por vida de formar su conciencia en acuerdo con la razón humana y la doctrina de la Iglesia. La conciencia no es algo que nos permite justificar cualquier cosa que queramos hacer, ni tampoco es simplemente un "sentimiento" acerca de lo que deberíamos o no hacer. Más bien, la conciencia es la voz de Dios que resuena en el corazón humano, revelándonos la verdad y llamándonos a hacer el bien a la vez que a rechazar el mal. La conciencia siempre requiere intentar seriamente hacer juicios morales sólidos basados en las verdades de nuestra fe. (núm. 17)
La formación de la conciencia incluye varios elementos. Primero, existe el deseo de abrazar el bien y la verdad. Para los católicos esto comienza con el deseo y una actitud abierta de buscar la verdad y lo que es correcto, estudiando la Sagrada Escritura y la doctrina de la Iglesia, contenida en el Catecismo de la Iglesia Católica. También es importante examinar los hechos y antecedentes de las distintas opciones. Finalmente, una reflexión iluminada por la oración es esencial para discernir la voluntad de Dios. Los católicos también deben entender que si fallan en la formación de su conciencia, pueden cometer juicios erróneos (núm. 18).
La Iglesia promueve la conciencia bien formada no solo enseñando la verdad moral, sino también animando a sus miembros a desarrollar la virtud de la prudencia. La prudencia nos permite "discernir en toda circunstancia nuestro verdadero bien y a elegir los medios rectos para realizarlo" (Catecismo de la Iglesia Católica, no. 1806). La prudencia forma e informa nuestra capacidad para deliberar sobre las alternativas disponibles, identificar cual es la más adecuada en un contexto específico y actuar decisivamente. El ejercitar esta virtud requiere a menudo de la valentía para actuar en defensa de principios morales cuando se toman decisiones sobre cómo construir una sociedad de justicia y paz (núm. 19).
- Formando la conciencia para ser ciudadanos fieles: Llamado de los obispos católicos de Estados Unidos a la responsabilidad política
Las siguientes preguntas se pueden usar para el diálogo:
Oración final
Reúna a los estudiantes en un círculo, con la Biblia colocada de una manera
reverente en el centro del círculo. Una vez que todos estén en silencio, el
catequista se coloca en el centro del círculo, toma la Biblia y proclame Romanos
2, leyendo sólo el verso 15. Continúe con la oración después de devolver la
Biblia a su sitio.
Oremos.
Padre de toda la creación,
te pedimos que escuchemos tu voz en nuestro corazón.
Ayúdanos a formar nuestra conciencia y a vivir como discípulos fieles activos en nuestras comunidades.
Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor, que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo, un Dios por los siglos de los siglos. Amén.
Reuniéndose
El primer objetivo de la primera actividad es crear un ambiente de bienvenida y hospitalidad. El segundo objetivo es comenzar la sesión partiendo de la experiencia humana del niño, es decir, con la "historia" del niño. La Biblia, junto a una vela, debería estar colocada en el salón en una posición reverente y de privilegio. Reúnanse alrededor de la Palabra para la oración.| Poner fin al aborto Poner fin a la pena de muerte Oponerse a la eutanasia Etc. |
Ofrecer
cuidado médico a todas las personas Aumentar el salario mínimo Apoyar leyes migratorias que respeten la dignidad de los inmigrantes Etc. |
Oración inicial
Invite al grupo a la oración. Tras una larga pausa, continúe recitando la siguiente oración o una similar:
Oremos.
Padre de todos los pueblos,
ayúdanos a estar atentos a tu voz en nuestro corazón, para que podamos responder a la llamada que nos haces de defender a los débiles y los vulnerables.
Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor. Amén.
Pida a los estudiantes que se sienten. El catequista
toma la Biblia de donde está colocada reverentemente y proclama la lectura.
Asegúrese de marcar la lectura con antelación.
Lectura bíblica y diálogo de fe
El catequista continúa con la siguiente actividad diciendo que, en la
lectura bíblica que van a escuchar, Jesús da un consejo importante a un joven
que está buscando cómo vivir su fe de una manera auténtica.
Proclame la lectura (Mateo 19:16-21):
Lectura del Evangelio según san Mateo…
Guarden un breve momento de silencio al terminar la lectura. A continuación, el catequista hace a los niños las siguientes preguntas, o similares:
Después de que los niños hayan respondido, lea la lectura de nuevo.
Lectura del Evangelio según san Mateo…
A continuación, hágales las siguientes preguntas para el diálogo, o similares:
Lectura de Ciudadanos fieles y diálogo
El catequista pasa de la reflexión sobre la Sagrada Escritura al diálogo acerca de la enseñanza de la Iglesia.
Existen algunas acciones que nunca debemos realizar, ni como individuos ni como sociedad, porque estas son siempre incompatibles con el amor a Dios y al prójimo. Estos actos intrínsicamente malos siempre deben ser rechazados y nunca se deben apoyar. Un ejemplo claro es quitar intencionadamente la vida de un ser humano inocente por medio del aborto. Un sistema legal que permite que el derecho a la vida sea violado, fundado en que este derecho es opcional, es un sistema fundamentalmente defectuoso.
Asimismo, las amenazas directas a la dignidad de la vida humana, como lo son la eutanasia, la clonación humana y la investigación científica destructiva de embriones humanos, también son intrínsicamente malas y deben ser objeto de oposición. Otros asaltos a la vida y dignidad humanas, como el genocidio, la tortura, el racismo y el ataque a los no combatientes en actos terroristas o de guerra, jamás pueden ser justificados. La falta de respeto hacia cualquier vida humana devalúa el respeto hacia toda vida humana…
Oponerse a actos intrínsicamente malos debería también ayudarnos a reconocer nuestro deber positivo de contribuir al bien común y de actuar solidariamente con los necesitados. Es esencial tanto oponerse al mal como hacer el bien. . . El derecho fundamental a la vida implica y está ligado a otros derechos humanos, a los bienes fundamentales que toda persona humana necesita para vivir y desarrollarse plenamente, incluidos el alimento, la vivienda, el cuidado médico, la educación y el trabajo digno. El uso de la pena de muerte, el hambre, la falta de cuidado médico o vivienda, el tráfico humano, el costo humano y moral de la guerra y las políticas de inmigración injustas son algunas de las cuestiones morales serias que retan a nuestra conciencia y requieren que actuemos.
- Formando la conciencia para ser ciudadanos fieles: Llamado de los obispos católicos de Estados Unidos a la responsabilidad política (texto para boletín parroquial)
Dialogue con los estudiantes acerca de las siguientes preguntas:
Muéstreles de nuevo las listas que escribió al principio de la sesión y pregúnteles si alguien le puede decir porqué las organizó de la manera en la que lo hizo. Explíqueles que algunas de las respuestas que dieron pertenecían a la categoría de "oponerse al mal" y otras a la de "promover le bien". Pregúnteles si quieren añadir algunas respuestas más a las listas.
Oración final
Reúna a los estudiantes en un círculo. Use una letanía como parte de su oración
final. Recen para que podamos ser discípulos que ponen nuestra fe en acción,
tanto oponiéndonos al mal, como haciendo el bien. El catequista da un ejemplo
y, a continuación, invita a los jóvenes a que añadan sus oraciones a la
letanía.
Te pedimos todo esto por Jesucristo, nuestro Señor, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, un Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
Reuniéndose
El primer objetivo de la primera actividad es crear un ambiente de bienvenida y hospitalidad. El segundo objetivo es comenzar la sesión partiendo de la experiencia humana del niño, es decir, con la "historia" del niño. La Biblia, junto a una vela, debería estar colocada en el salón en una posición reverente y de privilegio. Reúnanse alrededor de la Palabra para la oración.
Antes de comenzar la sesión, reúna dibujos y fotografías de diferentes personas, recortadas de periódicos, revistas, Internet y otras publicaciones. Pegue cada foto a un trozo de cartón o cartulina para que pueda sujetar y mostrar cada foto a la clase.
Intente incluir en las fotos a personas que muy probablemente los estudiantes vean positivamente y otras a quienes vean menos positivamente. Algunos ejemplos son fotos de un bebé recién nacido, un anciano, un prisionero, una persona sin hogar, un rico, una estrella de cine, un deportista famoso, un cantante famoso, personas de diferentes culturas, personas de diferentes razas.
Comenzando con las personas que lo jóvenes vean más positivamente, enséñeles las fotos de una en una. Pídales que usen su imaginación y nombres características positivas o buenas de cada persona. A continuación le ofrecemos un ejemplo de cómo podría ser la lista. Escriba en una hoja grande de papel o en el tablero solamente la columna izquierda.
|
Foto |
|
Cualidad positiva |
|
Bebé recién nacido |
|
dulce y mimoso |
|
Una cantante famosa |
|
popular, buena cantante |
|
Un atleta conocido |
|
gran deportista |
|
Una actriz conocida |
|
actriz,talentosa |
|
Un bombero |
|
Salva vidas |
|
Una persona mayor |
|
Sabio |
|
Una persona sin hogar |
|
Amable con los demás |
|
Un prisionero |
|
Ayuda a los demás prisioneros |
|
Un terrorista |
|
Buen padre (es posible que no hay una respuesta para este tipo de foto) |
Cuando les muestre a los niños las fotos de las personas que ven de una manera "menos
positiva" (prisioneros, personas sin hogar), dese cuenta de que los niños
tardarán un poco más a la hora de mencionar cualidades positivas. Comente esto
a los niños. Hágales ver que no es fácil ver el bien en algunas personas, aun
cuando existe el bien en cada ser humano. El pecado es parte de todas nuestras
vidas y algunas personas pecan muy seriamente. Aun así, los cristianos
católicos creen que todas las personas han sido creadas buenas y santas por
Dios. Creemos que cada persona es un preciado hijo o hija de Dios desde antes
de nacer hasta el fin de su vida.
Nota: Los estudiantes más mayores tendrán
mayor facilidad a la hora de pensar acerca de posibles buenas cualidades de decir
de las últimas imágenes. Para que sea más difícil, quizás quiera realizar esta
actividad pidiendo "respuestas rápidas", es decir, dándoles sólo 5 segundos por
foto para que nombren tantas cualidades buenas como puedan durante ese tiempo.
Al terminar, compare lo fácil o difícil que fue nombrar esas buenas cualidades.
Oración inicial
Oremos.
Espíritu de toda vida y bondad,
te alabamos por la belleza que existe en todas las personas.
Ayúdanos a ver que todas las personas son sagradas y a tratarlas como esto merece.
Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor. Amén.
Pida a los estudiantes que se sienten. El catequista toma la Biblia de
donde está colocada reverentemente y proclama la lectura. Asegúrese de marcar
la lectura con antelación.
Lectura bíblica y diálogo de fe
Proclame la lectura (Génesis 1:26-31):
Lectura del libro del Génesis…
Guarden un breve momento de silencio al terminar la lectura. A continuación, el
catequista hace a los niños las siguientes preguntas, o similares:
Después de que los niños hayan respondido, lea la lectura de nuevo.
Lectura del libro del Génesis…
A continuación, hágales las siguientes preguntas para el diálogo o similares:
Lectura de Ciudadanos
fieles y diálogo
El catequista pasa de la reflexión sobre la Sagrada Escritura al diálogo
acerca de la enseñanza de la Iglesia.
La vida humana es sagrada. La dignidad de la persona humana es la base de una visión moral para la sociedad. Los ataques a las personas inocentes no son nunca moralmente aceptables, en ninguna etapa de la vida ni bajo ninguna condición. En nuestra sociedad, la vida humana está bajo el ataque especialmente del aborto. Otras amenazas directas a la santidad de la vida humana incluyen la eutanasia, la clonación humana y la destrucción de embriones humanos para la investigación científica (núm. 44).
La doctrina católica sobre la dignidad de la vida nos llama a que nos opongamos a la tortura, a la guerra injusta y al uso de la pena de muerte; a que prevengamos el genocidio y los ataques contra los no combatientes; a que nos opongamos al racismo, y a que derrotemos a la pobreza y el sufrimiento (núm. 45).
--Formando la conciencia para ser ciudadanos fieles: Llamado de los obispos católicos de Estados Unidos a la responsabilidad política (núm. 44-45)
A continuación, hágales las siguientes preguntas, o similares, para promover el diálogo:
Oración final
Regresen a donde están reunidos los adultos o al círculo de oración.
Dirija la atención a las fotos que usaron en la primera actividad de la sesión.
Coloque las fotos respetuosamente en el centro del lugar de oración, junto a la
Biblia. Una vez que se hayan reunido todos en silencio, proclame la lectura.
Lectura del libro del Génesis… (Génesis 1:26-31)
Tome una pausa, en silencio.
Oremos.
Padre de toda la creación,
Tu creaste a toda la humanidad a tu imagen y semejanza.
Te pedimos que seamos respetuosos para con todo tu pueblo, especialmente con los
no nacidos, los ancianos, los enfermos y los pobres.
Espíritu de vida, ayúdanos a nosotros y a todo tu pueblo a vivir como el pueblo
santo que nos has creado.
Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor. Amén.
Tema: La solidaridad (Una sola familia humana)
Reuniéndose
El primer objetivo de la primera actividad es crear un ambiente de
bienvenida y hospitalidad. El segundo objetivo es comenzar la sesión partiendo
de la experiencia humana del niño, es decir, con la "historia" del niño. La Biblia, junto a una vela, debería estar colocada
en el salón en una posición reverente y de privilegio. Reúnanse alrededor de la
Palabra para la oración.
Comience la sesión describiendo el tema del día como la unidad de la familia humana. Vivimos en una aldea global, donde somos vecinos de todos los pueblos del mundo. Reflexione acerca de la idea de "vecino" y "prójimo".
Cuando alguien le preguntó a Jesús: "¿Quién es mi prójimo?", Jesús les
contó una historia. Oremos y escuchemos esta historia.
Oración inicial
Reúna a los jóvenes en un círculo alrededor de la Biblia, que estará
colocada reverentemente en el centro. El catequista se pone de pié,
reverentemente eleva las manos e invita a los demás a que hagan lo mismo. El
catequista recita la siguiente oración.
Oremos.
Padre de todos los pueblos, te damos gracias por la belleza de la familia humana que has creado. Espíritu de amor, ayúdanos a ser Buenos prójimos. Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor. Amén.
Pida a los estudiantes que se sienten. El catequista toma la Biblia de
donde está colocada reverentemente y proclama la lectura. Asegúrese de marcar
la lectura con antelación.
Lectura bíblica y diálogo de fe
Proclame la lectura (Lucas 10:25-37):
Lectura del Evangelio según san Lucas…
Guarden un breve momento de silencio al terminar la lectura. A continuación, el
catequista hace a los niños las siguientes preguntas, o similares:
Después de que los niños hayan respondido, lea la lectura de nuevo.
Lectura del Evangelio según san Lucas…
A continuación, hágales las siguientes preguntas para el diálogo, o unas similares:
Lectura de Ciudadanos
fieles y diálogo
El catequista pasa de la reflexión sobre la Sagrada Escritura al diálogo
acerca de la enseñanza de la Iglesia.
Somos una sola familia humana, independientemente de nuestras diferencias nacionales, raciales, étnicas, económicas e ideológicas. Somos los cuidadores de nuestros hermanos y hermanas donde quiera que se encuentren. Amar a nuestro prójimo tiene dimensiones globales y requiere de nosotros la erradicación del racismo y la búsqueda de soluciones a la pobreza y enfermedades extremas que afectan tanto al mundo. La solidaridad también incluye el llamado bíblico a dar la bienvenida al forastero entre nosotros, incluidos los inmigrantes que buscan trabajo, un hogar seguro, una educación para sus hijos y una forma de vida decente para sus familias. A la luz de la invitación del Evangelio de ser constructores de la paz, nuestro compromiso de solidaridad con nuestro prójimo —en nuestro país y en el extranjero— también nos exige que promovamos la paz y busquemos la justicia en un mundo dañado por una violencia y conflictos terribles. Las decisiones de usar la fuerza deberían estar guiadas por criterios morales tradicionales y tomadas solo como último recurso. Como enseñó el Papa Pablo VI: "Si quieres la paz, trabaja por la justicia"(Mensaje para la celebración de la Jornada de la paz, 1 de enero de 1972)
--Formando la conciencia para ser ciudadanos fieles: Llamado de los obispos católicos de Estados Unidos a la responsabilidad política (núm. 53)
Al término de la lectura, explíqueles que la Iglesia tiene una palabra para referirse a la unidad de todas las personas y pueblos: SOLIDARIDAD (escriba la palabra en el pizarrón).
Dios nos creó como una única y sólida familia humana. Mediante el poder del Espíritu Santo, estamos unidos a nuestras hermanas y hermanos en nuestra escuela, vecindario, ciudad, país y el mundo. Pregúnteles lo siguiente:
Oración final
Regresen a donde están reunidos los adultos o al círculo de oración.
Use una letanía. Recen por los "vecinos", el prójimo, que esté necesitado,
especialmente por quienes se han mencionado en esta sesión. El catequista
comienza la letanía, a modo de ejemplo, y a continuación invita a los jóvenes a
que añadan sus peticiones a la letanía.
Oremos. (Pausa).
Padre, creador nuestro, te alabamos por la diversidad y bondad de toda tu gente. Te pedimos ahora por nuestro prójimo, especialmente por quienes están necesitados.
Reuniéndose
El primer objetivo de la primera
actividad es crear un ambiente de bienvenida y hospitalidad. El segundo
objetivo es comenzar la sesión partiendo de la experiencia humana del niño, es
decir, con la "historia" del niño. La Biblia, junto a una vela, debería estar
colocada en el salón en una posición reverente y de privilegio. Reúnanse
alrededor de la Palabra para la oración.
Comience la sesión hacienda referencia a una mesa: ¿Quién se puede sentar alrededor de la mesa de la vida? Pídales a los jóvenes que cierren los ojos y se imaginen la mesa de un banquete que ha sido preparada para una fiesta. Déles tiempo para que, en silencio, se la imaginen.
Déles tiempo para que cada estudiante nombre y
describa algunas de las personas que están sentadas alrededor de la mesa. A
continuación, pregúnteles si alguien tiene lugares reservados alrededor de la
mesa para los prisioneros, los extranjeros, los enfermos, los hambrientos o los
que no tienen hogar.
Jesús nos dice que debemos dar la bienvenida a los extranjeros, dar de comer a
los hambrientos, visitar a los encarcelados y a los enfermos. ¡Jesús incluso
dice más! Oremos y escuchemos la lectura del Evangelio.
Oración inicial
Oremos.
Padre de amor y bondad, tú nos das todo lo que tenemos. Espíritu de compasión, ayúdanos a compartir lo que tenemos con los menos afortunados. Ayúdanos también para que defendamos a los necesitados de nuestra comunidad, nación y del mundo entero, para que trabajemos para que desaparezca la pobreza y para promover la justicia en nuestro mundo. Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor. Amén.
Pida a los estudiantes que se sienten. El catequista toma la Biblia de donde
está colocada reverentemente y proclama la lectura. Asegúrese de marcar la
lectura con antelación.
Lectura bíblica y diálogo de fe
Proclame la lectura (Mateo 25:31-46):
Lectura del Evangelio según san Mateo…
Al terminar la lectura, guarde un breve periodo de silencio. A continuación, pregunte a los niños estas preguntas u otras similares:
Después de las primeras respuestas de los niños, lea de nuevo la lectura.
Lectura del Evangelio según san Mateo…
A continuación, hágales las siguientes preguntas:
Lectura de Ciudadanos
fieles y diálogo
El catequista pasa de la reflexión sobre la Sagrada Escritura al diálogo
acerca de la enseñanza de la Iglesia. El catequista puede usar distintas
lecturas y preguntas para profundizar en el tema de la opción por los pobres y
los vulnerables.
Jesús amaba de una forma especial a quienes estaban hambrientos, sedientos,
enfermos o en la cárcel. Amaba de una forma especial a los pobres y los
débiles. La Iglesia continúa las enseñanzas de Jesús. La Iglesia nos enseña que
debemos ayudar a los pobres y débiles.
[Nota: Si los estudiantes tienen preguntas acerca de porqué cuidamos especialmente de los pobres y los vulnerables (a fin de cuentas, ¿no deberíamos cuidar de todos los hijos e hijas de Dios?), quizás le ayude si les pide que se imaginen que un padre o madre está caminando por la playa con sus dos hijos. Si las olas se llevan a uno de ellos, ¿tratará el padre o la madre a los dos hijos por igual? No, el padre responde de una manera especial al hijo que tiene la mayor necesidad, aunque el padre ama a sus dos hijos. Lo mismo sucede con nuestros hermanos y hermanas más necesitados. Los pobres y los vulnerables se merecen nuestra especial preocupación y atención.]
Mientras que el bien común abarca a todos, quienes son débiles, vulnerables y están más necesitados se merecen ser objeto de una opción preferencial. Una manera fundamental de evaluar a nuestra sociedad es cómo tratamos a los más vulnerables que viven entre nosotros. En una sociedad dañada por las discrepancias entre los ricos y los pobres, la Sagrada Escritura nos ofrece el relato del juicio final (ver Mt 25:31-46) y nos recuerda que seremos juzgados de acuerdo a nuestra respuesta hacia los "más pequeños".
- Formando la conciencia para ser ciudadanos fieles: Llamado de los obispos católicos de Estados Unidos a la responsabilidad política (núm. 50).
- ¿Qué significa poner en primer lugar las necesidades de los pobres?
El Papa Benedicto XVI ha enseñado que "practicar el amor hacia las viudas y los huérfanos, los presos, los enfermos y los necesitados de todo tipo, pertenece a su esencia [de la Iglesia] tanto como el servicio de los Sacramentos y el anuncio del Evangelio" (Deus Caritas Est, no. 22). Esta opción preferencial por los pobres y los vulnerables incluye a todas las personas marginadas en nuestra nación y más allá de ella: los niños no nacidos, las personas con discapacidad, los ancianos y enfermos terminales, y las víctimas de la injusticia y la opresión.
- Formando la conciencia para ser ciudadanos fieles: Llamado de los obispos católicos de Estados Unidos a la responsabilidad política (núm. 51).
La Iglesia también nos dice que, cuando cuidamos de los pobres, nosotros estamos siendo discípulos fieles y buenos miembros de la comunidad. Los líderes de nuestras ciudades, pueblos y de nuestro país también deben cuidar de los pobres.
Ciudadanos fieles (no. 50) cita el Catecismo de la Iglesia Católica: "Los oprimidos por la miseria son objeto de un amor de preferencia por parte de la Iglesia, que, desde los orígenes, y a pesar de los fallos de muchos de sus miembros, no ha cesado de trabajar para aliviarlos, defenderlos y liberarlos. Lo ha hecho mediante innumerables obras de beneficencia, que siempre y en todo lugar continúan siendo indispensables (núm. 2448).
Al terminar esta parte del diálogo, converse con los niños sobre que pasos específicos pueden tomar para cuidar de los pobres. Desarrollen, como grupo, un plan mediante el cual la clase ponga las necesidades de los pobres en primer lugar. He aquí algunos ejemplos:
Oración final
Regresen a donde están reunidos los adultos o al círculo de oración.
Reúnanse de nuevo en el mismo lugar donde celebraron la oración inicial.
Recuérdeles la imagen de la mesa que usaron en la primera actividad.
Oremos.
Padre de bondad y amor, te damos gracias por todo lo que nos has dado.
Ahora te pedimos por los pobres, los prisioneros y los enfermos.
Ayúdanos a seguir la enseñanza de Jesús, a ayudar a los necesitados y a promover la justicia y la paz.
Te lo pedimos en nombre de Jesús, tu hijo, por el poder del Espíritu Santo, un Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
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